En 1994 la NFL implantó tope salarial el tope salarial para fomentar la igualdad entre las grandes franquicias y las más modestas. La decisión tuvo un impacto relativamente inmediato y poco a poco fue más difícil ver dinastías que se prolongaran en el tiempo. Hasta que aparecieron los Patriots de Belichick y Brady. El equipo de New England lleva desafiando la naturaleza de la competición desde principios del Siglo XXI.

Siete apariciones en la Super Bowl y cinco títulos conseguidos, el último el pasado mes de enero. No fue suficiente haberlo hecho firmando la mayor remontada de la historia. Querían más. Fueron de las franquicias más activas en el mercado antes del draft y sacrificaron rondas futuras para reforzar todavía más un equipo campeón. Un ‘all in’ que el Karma de la NFL no ha pasado por alto y, como si fuera una afrenta intolerable, ha querido devolvérsela con un más difícil todavía.

Porque si la temporada pasada Bill Belichick llevó la filosofía del ‘next man up‘ a la máxima expresión, afrontando gran parte del año sin apenas receptores, lo primero que perdió este verano fue a Edelman. El autor de la ya histórica recepción en el último cuarto de la Super Bowl LI ante Atlanta y la red de seguridad de Brady cuando las cosas decía adiós a la temporada por una lesión de rodilla.

Y ahora, a mitad de camino y tras un inicio dubitativo, el destino le ha golpeado donde más podía dolerle: en el corazón de su defensa. Por si los problemas de esta unidad hubieran sido pocos en lo que va de curso, de ahora en adelante tendrán que arreglárselas sin Dont´a Hightower, su capitán y líder indiscutible, por un problema en el pectoral.

Por que si Edelman y Brady se llevaron los focos en las últimas posesiones del último anillo ante los Falcons fue gracias al trabajo del espectacular linebacker. Él solo limitó la ofensiva de Atlanta en la segunda parte y forzó el fumble decisivo para darle la oportunidad en ataque. Lleva marcando la diferencia para los Patriots varios años ya, como en la Super Bowl que le ganaron a los Seahawks, en la que también fue clave con un placaje a Lynch prácticamente en la end zone.

El plazo para traspasos se acaba el próximo martes y en New England deben decidir cómo aceptan el reto que le ha ofrecido la NFL. Si vuelven al mercado y continúan perdiendo futuro para ir a por todas en el presente, o si van a por todas con alguno de los jugadores que ya tienen en plantilla. Alguien que, conociendo a Belichick y Matt Patricia, su coordinador defensivo, tiene grandes opciones de acabar siendo decisivo en enero.

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