La temporada regular de la NFL encara su recta final y los New Orleans Saints han aprovechado la Semana 10 para dar un golpe sobre la mesa. Con los Eagles, el otro coco de la Nacional, de descanso por el bye, Brees y compañía han reclamado el protagonismo que se merecen y lideran un cambio de guardia en la conferencia junto a la franquicia de Philadelphia, los Vikings y los Rams, que también siguen intratables.

1.- Séptimo triunfo en estampida. Que un equipo logre siete victorias consecutivas debería servir de aviso para la liga. Si ese equipo son los Saints y lo hacen con Drew Brees en un papel secundario, todas las alarmas tienen que estar encendidas pensando en enero. Porque el equipo de New Orleans ya no depende de que el genial quarterback lance para 500 yardas en cada partido (esta vez no llegó ni a las 200). Defensa y, sobre todo, juego de carrera con el monstruo de dos cabezas en el que se han convertido Mark Ingram y el rookie Kamara. Seis touchdowns terrestres, récord de la franquicia y paliza en casa de los Bills.

2.- Guerreros vikingos. La temporada de los Minnesota Vikings parecía caerse de nuevo por las lesiones. Un año más se quedaban sin su quarterback y running back titular, pero esta vez han querido rebelarse contra su propio destino. Y lo hacen liderados por una buena línea ofensiva y una espectacular pareja de receptores. Stefon Diggs y Adam Thielen son una pesadilla para cualquier secundaria. Partidazo del segundo para derrotar a los Redskins, natural de Minnesota y que llegó a la NFL sin draftear, demostrando que con carácter y trabajo todo es posible.

Encuentro con gran protagonismo para los receptores, ya que en este duelo se vio la jugada  del año, aunque fue para el equipo de Washington. Maurice Harris, ascendido del equipo de entrenamiento por las bajas, anotó un espectacular touchdown haciéndose con el balón a una mano.

3.- Una serie de catastróficas desdichas. Nadie parecía querer ganar en el duelo entre Jaguars y Chargers. Se llegó a los últimos dos minutos con una diferencia de tres puntos en el marcador. Y lo que pasó después te sorprenderá. Intercepciones de unos, fumbles de otros, penalizaciones estúpidas… El encuentro terminó en la prórroga y el desenlace estuvo acorde con el despropósito. Rivers lanzó una bomba a la aventura y fue interceptado por Bouye, que dejó el balón a distancia de field goal. La defensa logró tocar el lanzamiento, pero aún llorando entró y dejó el triunfo en Jacksonville.

4.- Las bajas desmontan a los Cowboys. Más allá de la clara derrota que se llevaron los Dallas Cowboys de Atlanta, su preocupación principal debe ser cómo pueden rehacerse tras las bajas. Zeke Elliot ha iniciado su sanción de seis partidos y Sean Lee tuvo que dejar el encuentro lesionado, aunque quizá lo que más se notó fue la ausencia de Tyron Smith. La baja del left tackle hizo que una de las líneas ofensivas más dominantes de los últimos años fuera un juguete para los Falcons. Dak Prescott había sufrido 10 sacks en lo que iba de temporada y en este partido fue cazado en ocho ocasiones, seis de ellas por un Adrian Clayborn que aprovechó la ocasión. Batió el récord de capturas de los Falcons en un mismo partido y se quedó a una de igualar la marca absoluta de Derrick Thomas.

5.- Los 49ers se libran del rosco. Llegados a este punto de la temporada había dos equipos en peligro de terminar 0-16. Los Browns siguen con la guillotina afilada a pesar de su buen partido ante los Lions, pero los 49ers ya pueden presumir, quizá no mucho, de haberse librado del rosco en su casillero de victorias. Se impusieron a unos Giants en avanzado estado de descomposición con un buen partido del rookie C.J. Beathard, al que pareció sentarle bien la presión de tener a Garoppolo acechando en el banquillo. O la defensa en huelga de los de Nueva York. Apostaremos por lo segundo.