Los aspirantes de la Conferencia Nacional de la NFL están hoy un poco menos tranquilos que ayer. Aaron Rodgers ha recibido el alta médica y el próximo domingo volverá para liderar a unos Green Bay Packers que apenas han logrado sobrevivir sin él, pero que han rascado las mínimas victorias necesarias para que el genial quarterback todavía tenga algo con lo que trabajar.

Quedan tres encuentros para terminar la temporada regular y la franquicia quesera no lo tiene nada fácil. Se ha quedado sin margen de error, de hecho, por lo que la primera condición, indispensable, es que hagan pleno de triunfos de aquí al final. ¿Complicado? Quizá. ¿Imposible? Rodgers se ha encargado de demostrar en más de una ocasión que es de esos jugadores contra los que conviene no apostar.

Y el precedente no es muy lejano. Porque la temporada pasada los Packers tampoco tuvieron una temporada sencilla a pesar de contar con su líder todo el año. Al final de la Semana 11 su balance era de 4-6 y habían perdido sus últimos cuatro partidos. En ese momento Rodgers activó el modo superhéroe y ganaron los últimos seis encuentros de la temporada y llegaron a la final de Conferencia dejando en el camino a Giants y Cowboys.

Por eso un escalofrío ha recorrido el cuerpo de toda la NFC. Desde inicio de año se viene cociendo un cambio de guardia, con cuatro líderes de división que el año pasado ni siquiera habían participado en la post temporada. Pero el regreso de Rodgers, unido a las muestras de fatiga mostrada por Vikings, Rams, Saints e incluso Eagles, que además han perdido a Carson Wentz, han desatado el pánico.

Y eso que el ’12’ no lo tendrá nada fácil para llevar a los suyos a competir por la Super Bowl. Como era de esperar, su ausencia se ha notado y Green Bay sólo ha podido ganar tres de los siete partidos que ha jugado sin él, lo que significa no ser dueños de su destino. Además de hacer el pleno ya mencionado, los Packers necesitan que Seahawks y Falcons pinchen en algún encuentro. Algo probable, por otra parte, y más sabiendo que tienen a Aaron Rodgers preparando su enésimo ‘Hail Mary’.