La NFL cerró su temporada regular el pasado domingo y mientras que para 12 equipos continúa el viaje hacia la Super Bowl, hay otros 20 que ya piensan en el próximo año. Son estos los perdedores, los que tienen que tomar medidas y para los que cobra importancia el tradicional Black Monday, uno de los peores días del año para cualquier entrenador de fútbol americano que no ha cumplido los objetivos marcados. Bueno, no para cualquiera, porque los Browns ya han confirmado que Hue Jackson, la cara visible del 0-16 (1-32 en las dos últimas campañas) seguirá al frente del proyecto.

Porque la NFL es un tren que no para y desde este mismo instante ya se planifica el futuro. Futuro en el que las gerencias de varias franquicias han decidido dar un cambio de rumbo cambiando el jefe del banquillo. Hasta cinco entrenadores despedidos, y alguno más que podría llegar, siempre con casos más esperados que otros.

El primero en caer fue Ben McAdoo en los Giants. Este no fue para nada sorprendente. De hecho, en Nueva York ni siquiera esperaron a que se terminara la temporada y lo echaron hace varias semanas. La decepcionante temporada de un equipo que aspiraba a todo y, sobre todo, los continuos problemas de vestuario, se lo llevaron por delante a él y al general manager.

Otras franquicias que han decidido afrontar una reconstrucción de forma profunda son los Bears y los Colts. John Fox y Chuck Pagano llevaban varios años en la cuerda floja y otra campaña perdedora (5 y 4 victorias, respectivamente) ha terminado por costarles el puesto. En Chicago buscan a alguien que pueda exprimir el talento de Trubisky como McVay lo ha hecho en los Rams con Goff, mientras que en Indianapolis todo depende de la recuperación de Andrew Luck, uno de esos quarterbacks que es capaz de maquillar las miserias de un equipo y cuya ausencia durante este año ha dejado sin escudo alguno a Pagano.

Diferente situación viven en Detroit y Oakland. Ambas franquicias han decidido prescindir de sus entrenadores, pero en su caso no han esperado a tocar fondo, en un movimiento más ambicioso. Hay potencial en sus plantillas y, en el caso de los Lions, hasta han logrado un balance ganador (9-7), pero en ninguno de los dos equipos se piensa que Del Río y Caldwell sean los hombres apropiados para dar el siguiente paso. Con un par de retoques deberían competir el próximo año, sobre todo en el caso de los decepcionantes Raiders.

La renovación en la banda se completa con la marcha de Bruce Arians, aunque en su caso es por iniciativa propia. El veterano técnico llevaba cinco años al frente de los Arizona Cardinals y ha puesto fin a una carrera quizá tardía como entrenador jefe, pero ilustre como asistente. Ganó dos Super Bowls en los Steelers como entrenador de receptores y coordinador ofensivo y fue nombrado dos veces entrenador del año, una en los Colts y la más reciente en los propios Cardinals, cuyo proyecto tendrá que reconstruirse ahora desde los cimientos.

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