Los New England Patriots se encontraron con Tom Brady hace ya 18 años. Casi nadie esperaba que el quaterback californiano se acabara transformando en uno de los mejores de la historia. Bajo la dirección del entrenador Bill Belichik, la franquicia propiedad de Robert Kraft ha conquistado 5 Super Bowls, perdido otras dos y es el aspirante número uno a ganar la del 2018. Pero ese triunvirato que ha convertido a los Patriots en lo más parecido a la realeza del deporte estadounidense, no sólo de la NFL, puede estar viviendo sus últimas horas. Un demoledor reportaje de la ESPN detalla la tensión casi insostenible entre Brady, su entrenador y el dueño del equipo.

La publicación ha sacudido las tertulias, programas de radio y webs especializadas en fútbol americano. El texto apunta al hartazgo en las entrañas de los Patriots por la relación de Tom Brady con su preparador personal, Alex Guerrero, una especie de gurú de la alimentación y la fisiología, cuyos métodos no parecen del todo claros y chocan de manera abrupta con los de los responsables del equipo. Hasta el punto de que, según ESPN, ven a Brady seguir sus indicaciones como quien sigue una secta. Y lo peor, divide a la plantilla de los Patriots, cuando su líder en el campo les indica algún tipo de remedio de su cuidador, o directamente les envía a su consulta, desafiando la autoridad de los médicos del equipo.

Según el reportaje, la dimensión que ha adquirido Brady es tal que algunos jugadores de los Patriots se dirigen a él como “señor”. Cuando sir Brady insultó de manera grosera a un técnico del equipo tras una mala decisión en uno de los partidos de esta temporada, la tensión pasó a ser palpable. Bill Belichik le habría recriminado en más de una ocasión su menor rendimiento en ciertas facetas del juego, un bajón sobre todo físico y que se explica por los 40 años de Brady y su mayor respeto a recibir fuertes golpes. Aún así, los números del 4 veces MVP de la Super Bowl siguen siendo los mejores. El caso es que Belichik tenía pensado formar al suplente y joven Jimmy Garoppolo como sucesor de Brady; éste tenía otros planes, y con la connivencia del dueño de los Patriots, consiguió que fuera traspasado a los 49ers por nada a cambio.

Kraft se ha aliado con Brady y dado las llaves de los Patriots y de su futuro inmediato, socavando, parece ser, la autoridad de Belichik, un entrenador de la vieja escuela cuya mano de hierro ahora no puede doblegar a su quaterback estrella. Todo este culebrón de intrigas palaciegas, consejeros misteriosos y de prácticas oscuras, envidias y empleados sometidos a presiones para elegir bandos amenaza con poner fin al exitoso ciclo de los Patriots. Las partes implicadas, por supuesto, lo niegan todo. El objetivo parece claro: una sexta Super Bowl eclipsaría cualquier artículo bomba.

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