La NFL se encarga de demostrar, año tras año, que las eliminatorias a partido único, sea en la competición que sea, es de las mejores cosas que le pueden pasar al deporte. Los playoff comenzaban este año con una ronda de wild card que parecía muy desigualada y ha dejado cuatro encuentros, que, hayan sido de más o menos nivel, se han decidido en los últimos minutos con los picos de emoción por las nubes… y, como no, con varias sorpresas.

1.- Tranquilos, ya lo hace Mariota. Pocos esperaban que los Titans pudieran dejar en la cuneta a los Chiefs antes del encuentro. Menos todavía después del primer cuarto. 14-0 se pusieron los locales, en una ventaja que llegó a ser de 21-3. Pero entonces los de Kansas City decidieron caer presa de su maldición (no ganan un partido en de playoff en casa desde 1993). Ellos cavaron su tumba abandonando el juego de carrera y con una defensa pésima, y Marcus Mariota puso los clavos.

El quarterback de Tennessee, cuestionado durante muchos momentos en la temporada, se echó el equipo a la espalda. ¿No tengo receptores? Pues anoto un touchdown recibiendo un pase yo mismo. ¿Mi running back necesita un bloqueo en la carrera decisiva? No hay problema. Lo hizo todo y como premio se llevó el triunfo y el pase a la siguiente ronda.

2.- Los Falcons han llegado. Los grandes equipos son más peligrosos cuando consiguen sobreponerse a una situación límite. Así han llegado los Falcons a playoff, después de estar jugando partidos de ‘gana o vete a casa’ desde mediados de diciembre. Y cuando se necesita aparece el talento de Ryan, Freeman o Julio Jones. Y también una defensa demoledora, claro. Limitaron al mejor ataque de la liga, frenando a Todd Gurley y ahogando a Goff gracias un Deion Jones omnipresente. Los Rams se pegaron varios tiros en el pie, con Cooper regalándole a Atlanta en equipos especiales todo lo que Aaron Donald (¡qué bestialidad de primera parte!) les negaba. Cuando recuperaron la compostura, la ofensiva de Atlanta ya estaba en velocidad de crucero.

3.- Ni McCoy, ni Fournette… Bortles. El Jaguars – Bills partía como el partido menos atractivo del fin de semana y no defraudó. El marcador, 10-3, lo dice todo. Y no por restarle mérito a dos grandes defensas, que lo son, sobre todo la de Jacksonville, sino por el paupérrimo nivel de ambos ataques. El partido fue una sucesión de punts hasta que los locales lograron recorrerse el campo una vez. La clave fue Bortles. El volátil quarterback, cuyos pases causan el mismo temor en el rival que en sus propios compañeros, fue el factor determinante, aunque no lanzando el balón. En un duelo de grandes running backs como Fournette y McCoy, fueron las carreras del QB las que permitieron a los Jaguars sumar yardas en los momentos decisivos.

4-. Soy Drew Brees, ¿me recuerdas?. Los New Orleans Saints se proclamaron campeones de la NFC Sur con un juego de carrera brillante. El novato Kamara e Ingram fueron una pareja imparable que hizo pasar inadvertido al mismísimo Drew Brees. El quarterback, una de esas leyendas andantes que todavía se mantienen en la liga, batió el récord de porcentaje de pases completados, pero registró el menor número de yardas desde que está en los Saints. Pero enero es para los grandes y ante los Panthers dio un golpe sobre la mesa. 376 yardas de pase, dos touchdowns y toda una exhibición de timing y colocación de la pelota. Los de Carolina no se rindieron hasta el último segundo gracias a un mayúsculo Cam Newton que contó con muy poca ayuda de sus compañeros.

5.- Que pasen los grandes. Y lo mejor de todo es que esto no ha hecho más que empezar. Tras un buen aperitivo, la próxima semana llega el primer plato de los playoff con la ronda divisional. Entran en escena los mejores campeones de división de cada Conferencia para seguir el camino hacia la próxima Super Bowl.

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