Se acabó la espera, tras dos semanas de calma tensa después de las finales de conferencia, este domingo se disputa la Super Bowl LII. El U.S Bank Stadium de Minnesota acogerá el encuentro entre New England Patriots y Philadelphia Eagles, una final en la que la lógica desafiará a la historia de igual a igual. Porque pese a perder a su quarterback y candidato a MVP, Carson Wentz, los Eagles han sido el mejor equipo de la temporada NFL. Sin partir como favoritos en ninguno de sus partidos de playoff, eliminaron a Falcons y Vikings y esperan hacer lo mismo con los Patriots. Libra por libra puede afirmarse sin miedo a fallar que son mejores que su rival. Más talento y físico en las líneas ofensiva y defensiva y gran equilibrio en el resto de líneas.

Pero… enfrente estará Goliat. Dos Goliats, incluso, si tenemos en cuenta la trayectoria de Bill Belichick y Tom Brady. Las dos caras de la mayor dinastía de la historia de la liga disputarán su octava lucha por el anillo como pareja y buscarán ganar el sexto. Parten como favoritos en las apuestas (aunque la gran mayoría esperan su derrota) por su condición de vigente campeón y ese aroma a inmortalidad que se han ganado en los últimos años. El mejor entrenador y quarterback de todos los tiempos, la disciplina y la precisión, con la guinda de Rob Gronkowski, son sus principales armas.

Ambas franquicias ya saben lo que es enfrentarse en un Super Bowl, fue en 2005 y terminó con victoria para el equipo de Nueva Inglaterra. Para este espectáculo que no se quiere perder nadie, ni siquiera Justin Timberlake, os dejamos unas breves claves del partido cuando ataque cada bando:

Si New England Patriots tiene el balón

Poco o nada se puede decir de Tom Brady a estas alturas de su carrera. Con 40 años no da síntomas de declive y dirige con precisión de cirujano el ataque de los Patriots. New England no ha sido capaz de poner puntos en el marcador durante el primer cuarto en ninguna de las Super Bowls disputadas. Siempre a ritmo diésel, le gusta ir analizando los rivales a medida que avanza el encuentro.

El juego de pase corto será clave para un equipo que no suele dominar con la carrera, aunque es posible que lo intenten ante la capacidad de los Eagles para presionar al quarterback. Ahí estará la clave para Philadelphia, que su línea defensiva pueda golpear a Brady a menudo. Amendola, espectacular una vez más en playoffs, y Gronkowski, serán los principales objetivos ‘patriot’. De todas formas, no hay que descartar la aparición de algún elemento sorpresa como lo fue James White en la última final.

Si Philadelphia Eagles tiene el balón

No hay que descartar que Nick Foles, el quarterback reserva de los Eagles, complete un partidazo como el de la final de la NFC, pero tampoco que Doug Pederson, su entrenador, le otorgue tanta responsabilidad como ante los Vikings. Lo normal es que Philadelphia se apoyo durante gran parte del partido en su juego de carrera para, una vez establecido, comenzar a mover el balón por el aire.

El técnico de los Eagles se ha destapado como un gran estratega durante esta temporada y tendrá su gran examen midiendo su magia a otro maestro como Belichick. La defensa de los Patriots ha mejorado, pero ni mucho menos se acerca al nivel de la de los Vikings, a la que destrozaron. Jay Ajayi y Legarrette Blount (este último, además de Chris Long, puede ganar su segundo anillo en dos años, ya que ambos fueron campeones con los Patriots el curso pasado) son las grandes esperanzas terrestres en una ofensiva que no está falta de talento aéreo con Alshon Jeffery y Zach Ertz.

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