Una de las noticias más esperadas de la post temporada en la NFL acaba de confirmarse: Jimmy Garoppolo se convertirá en el quarterback franquicia de los San Francisco 49ers. No es algo sorprendente, por otra parte, puesto que cuando el equipo californiano se lo cambió a New England Patriots por una segunda del draft todos esperaban este compromiso. Pero en una liga como esta no se puede dar nada por sentado hasta que se sella un acuerdo, que se lo digan a los Indianapolis Colts.

A falta de novedad, lo jugoso de este acuerdo estaba en saber las cantidades. Unas cantidades que se esperaban desorbitadas y no han defraudado. El contrato de Garoppolo será de cinco años y 137,5 millones de dólares, 74 de ellos garantizados. Lo que vienen siendo 27,5 millones al año. Lo que viene siendo el mayor contrato firmado por nadie en la historia de la NFL, superando las locuras firmadas el año pasado por los también quarterbacks Derek Carr y Matthew Stafford con Raiders y Lions.

Los 49ers no dudaron ni un segundo en que ‘Jimmy G’ era el elegido, pero lo cierto es que en este caso era el jugador el que tenía la sartén por el mango. La alta demanda y la escasa oferta de candidatos de nivel para la posición, unido a las muestras de talento que ha mostrado en sus pocas apariciones en la liga, lo hacían contar con la ventaja de saber que, si en San Francisco no le pagaban lo que querían, alguien lo terminaría haciendo rico en otro lado.

La franquicia lo sabía. Y no le importó. Porque habrán pensado que cuando consigues a un QB de la calidad de Garoppolo necesitas hacer lo imposible por retenerlo. El heredero de Tom Brady, que decidió salir de un lugar idílico en los Patriots para escribir su propia historia, que por cierto no pudo empezar mejor. Llegó a un equipo que presentaba un balance de una victoria y nueve derrotas. En su debut, entró en el último cuarto y en apenas unos minutos lanzó su primer pase de touchdown. Los 49ers terminaron perdiendo ese partido a finales de noviembre. No volvieron a terminar un partido por detrás en el marcador. Garoppolo fue titular en los últimos cinco encuentros de la temporada con un balance de 5-0. Y lo que es más impresionante, con un acompañamiento sospechoso.

Por eso, el futuro es brillante en San Francisco, que se pregunta qué no será capaz de hacer cuando le den las armas adecuadas. Brillante para ellos y también para los numerosos quarterbacks de la NFL cuyos contratos están a punto de terminarse. Porque cuando toque negociar, jugadores como Aaron Rodgers, Drew Brees e incluso el propio Kirk Cousins, al que se lo rifarán en unas semanas, cualquiera de ellos puede estar muy agradecido al precedente que ha sentado Jimmy Garoppolo, el nuevo chico de oro del fútbol americano.