El pasado fin de semana se celebró el Draft Combine y toda la NFL tenía los ojos puestos en la sangre joven que llegará para dominar la liga en los próximos años. Este tipo de eventos, en los que se reúne toda la liga en un mismo punto de Estados Unidos, siempre dan para grandes historias, pero esta vez ninguna ha despertado más atención que la de Shaquem Griffin, un linebacker salido de la Universidad de Central Florida que aspira a convertirse en jugador profesional a pesar de no tener mano izquierda.

Griffin nació con síndrome de banda amniótico, una enfermedad que puede provocar que algunas extremidades no se desarrollen por completo. El dolor en su mano era tan intenso que a los cuatro años tuvieron que amputársela. Nunca fue una excusa para él, que gracias a su coraje y a la ayuda de su hermano gemelo Shaquill, drafteado el año pasado por los Seattle Seahawks, fue superando cada uno de los obstáculos que se le presentaban. Su objetivo, llegar a jugar algún día en la NFL.

Su paso por la universidad fue de todo menos testimonial. En el último año ha registrado 44 placajes, 13,5 para pérdida de yardas, 7 sacks, una intercepción y dos fumbles forzados, cifras similares a las de 2016, que fueron todavía superiores. Él mismo es consciente del escepticismo que podría levantar su presencia en el draft, pero tras recibir una invitación tardía a la Combine, llegó a Indianapolis dispuesto a demostrar que cualquiera que tenga dudas por el hecho de que le falte una mano puede estar equivocado.

Porque Shaquem dejó a todos enamorados en las pruebas físicas del fin de semana. Primero en el press de banca, con una prótesis en el brazo izquierdo para completar 20 repeticiones con 100 kilos. Después midiendo su velocidad, parando el cronómetro en 4,38 segundos en su primer intento en las 40 yardas. El mejor tiempo para un linebacker desde 2003, el mejor de siempre para un linebacker de su peso (más de 100 kilos). Ese registro mejoró incluso la marca de Saquon Barkley, el corredor de Penn State que ha sido el otro protagonista mediático de la Combine.

Para completar su espectáculo, Shaquem dio otra exhibición en los ejercicios de cobertura, ágil y rápido en los desplazamientos y, lo que era más complicado para él, atrapando todos los balones que le lanzaron. Además de lo que tiene que ofrecer sobre el emparrillado, su personalidad también le ha hecho ganar puntos: “Que sepan que no tengo por qué ser sólo el jugador que presiona al quarterback. ¿Necesitas a alguien para caer en cobertura? Puedo marcar a tight ends y a receptores en el slot, también. Quiero mostrarle a la NFL que, ahí donde necesites ayuda, yo soy tu hombre”.

Las reacciones de directivos y los propios jugadores de la liga no se hicieron esperar tras su exhibición, reclamando un sitio para Griffin en la NFL de forma inmediata. El jugador llegaba a la cita con una proyección de sexta o séptima ronda, puestos de bajo riesgo para los equipos, algo que pudiera entenderse incluso como un gesto para tener buena imagen. Según apuntan varios periodistas que han tenido contacto con general managers, su valoración puede haber subido hasta la cuarta ronda, algo que sin duda llevaría al siguiente nivel esta bonita e inspiradora historia de superación.

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