El periodo de agencia libre de la NFL no se inaugura hasta mañana, pero desde el lunes la liga ya permite los contactos legales entre equipos y jugadores (no es que su condición de ilegales hasta esta semana los evitara). Como todo en la competición, los mayores focos de atención estaban puestos en los quarterbacks que salen al mercado, especialmente en la considerada como joya de la corona: Kirk Cousins. Varios han sido los equipos que se habían colocado en la carrera por firmar al ya ex QB de los Redskins, pero hay uno de ellos que se ha desmarcado. Los Denver Broncos no quisieron esperar más y han elegido a Case Keenum.

No podemos saber por ahora si ha sido el movimiento acertado, pero lo que parece claro es que ha sido el más inteligente por parte de los Broncos. O, al menos, el más realista. Porque ellos sí querían a Cousins, pero su oferta no podía ni acercarse a la que van a hacerle otras franquicias como New York Jets o Minnesota Vikings. Por eso se han conformado con el premio de consolación que, al mismo tiempo, resuelve el problemón que tenían detrás del center.

Porque John Elway, legendario ex quarterback y ahora presidente de los Broncos, dilapidó en un par de años todo el crédito que había ganado cuando convenció a Peyton Manning para jugar en Denver los últimos años de su carrera. Jugó dos Super Bowls y ganó una, construyendo además una defensa antológica que fue clave para el anillo.

Con la retirada de Manning tocó elegir nuevo pasador y ahí se vino todo abajo. Seleccionaron a Paxton Lynch en primera ronda del draft y lo único que ha demostrado es no estar preparado para jugar en la NFL. El titular en los dos últimos años ha sido Trevor Siemian, que a pesar de cuajar buenos partidos no ha tenido consistencia y el año pasado hasta tres QB cantaron jugadas para los Broncos durante la temporada. Y, lo peor de todo, es que ha desaprovechado dos años de una de las mejores defensas de la NFL.

Ahora, sin parte de sus estrellas en la cobertura y con las que quedan ya más mayores, los Broncos se conforman con Keenum esperando que su gran campaña en Minnesota no haya sido casualidad. Porque en el que será su séptimo año en la liga, el quarterback no había dado nunca un nivel similar al mostrado en los Vikings, donde estuvo rodeado de un gran equipo. Quizá por eso él tampoco haya querido esperar demasiado a firmar por los Broncos, aunque en su caso se trate, más que de consolación, el premio gordo, por el contrato (todavía no han trascendido las cifras pero rondará los 20 millones al año) y también porque llegará a Denver con el rol de titular.

 

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