Las post temporadas en la NFL son muy largas. Una travesía en el desierto en la que los protagonistas tienen tiempo para todo, bueno y malo, y todo el entramado mediático que sigue la liga necesita buscar historias para mantener los picos de atención altos. Por suerte, cada año aparece una gran historia que da hilo sobre el que tirar hasta septiembre, como es ahora el caso de Odell Beckham Junior y los New York Giants. Uno de los mejores receptores de la competición y una de las franquicias con más pedigrí podrían separar sus caminos y ese es un culebrón que la NFL no piensa dejar escapar.

La liebre saltó esta semana, cuando ‘OBJ’ filtró que tenía pensado jugar ni un solo minuto más hasta tener firmado un nuevo contrato. A la estrella todavía le queda un año de su acuerdo como novato, pero no quiere esperar para asegurar su futuro, algo que hace unos meses ya anticipó que no le va a salir barato a la franquicia que lo haga. Esta estrategia, conocida como ‘hold out’, es habitual en la NFL entre los grandes jugadores que fuerzan la mano lo máximo posible hasta conseguir lo que ellos consideran que merecen.

La respuesta de los Giants no se ha hecho esperar. El revuelo que se ha levantado en la prensa de Nueva York ha obligado a la gerencia a salir al paso de las declaraciones y, si bien han querido ser diplomáticos, tampoco han mostrado ningún tipo de urgencia. El dueño fue claro sobre si hay jugadores intransferibles: “En un equipo que acabó 3-13 nadie es intocable.

Está claro que ambas partes están haciendo lo mismo: defender sus intereses. Porque los Giants quieren quedarse con Beckham, pero no a cualquier precio. En la balanza tienen sus excelentes números desde que llegó a la NFL y la gran diferencia de rendimiento de su ataque con o sin él. Pero en la otra parte están los continuos focos que atrae el jugador. Y no siempre para bien. Su actitud de estrella no siempre ha sido bien recibida y muchos consideran que puede llegar a ser una distracción para el equipo. Además, viene de jugar muy poco esta temporada después de romperse un tobillo.

Más de la mitad de los equipos de la NFL querrían contar con Odell Beckham en sus filas. Los Giants, expectantes, están escuchando ofertas sin demasiada intención de vender, pero dispuestos a hacerlo si alguna franquicia pone sobre la mesa una oferta irrechazable. Lo que sí parece inviable es que los rumores desaparezcan hasta que haya una solución. Las salidas más cercanas serían una renovación o un traspaso, pero no se descarta que en la Semana 1 del próximo curso veamos al receptor vestido de calle en la banda.