Si Angela Lansbury hubiese sido periodista de la ESPN en lugar de escritora, las noticias que han agitado en las últimas horas las ligas profesionales de Estados Unidos podrían servir de argumento para un episodio de “Se ha escrito un crimen“. Por desgracia, son crónicas de sucesos que documentan dos muertes en extrañas circunstancias y descubiertas con poca diferencia de tiempo. Un cadáver aún sin identificar fue hallado en una nevera del estadio de los Atlanta Braves de la MLB al tiempo que desde Nueva Jersey llegaban noticias de que otro fallecido había sido localizado en casa de Janoris Jenkins, jugador de los New York Giants de la NFL

En el SunTrust Park, el nuevo diamante que los campeones de las Ligas Mayores de Béisbol de 1995 estrenaron el pasado año, un operario de una subcontrata descubría este martes un cuerpo sin vida en el interior de un refrigerador para la cerveza. Aunque las primeras informaciones hablaban de que la víctima había sido hallada en el interior de un congelador, después se precisó el tipo de electrodoméstico que la contenía. 

Según la cadena local CBS46, la Policía del Condado de Cobb ha abierto una investigación en colaboración con los Atlanta Braves para tratar de esclarecer las circunstancias de la muerte. El fallecido sería un compañero de empresa del trabajador que dio la voz de alarma. El partido que estaba programado esa misma noche contra los Cincinnati Reds se disputó tal y como estaba previsto. 

Donde no hay anonimato es en el otro suceso que tiene en el centro de mira al cornerback de los Giants Janoris Jenkins. Un amigo del jugador, el productor musical de 25 años Rossevelt Rene, fue hallado sin vida en el sótano de la vivienda donde, según la web TMZ, también había estado residiendo. Jenkins, de 29 años y que tiene un contrato con la franquicia de neoyorquina que le reporta más de 10 millones de dólares anuales, estaba fuera de la ciudad cuando saltó la noticia. 

Un trabajador de la casa situada en Fair Lawn fue quien descubrió a la víctima que habría fallecido por ahogo o estrangulamiento, de acuerdo con las primeras hipótesis de la Policía del Condado de Bergen que estudia lo que parece un crimen, informó un reportero de NFL Network

Los Giants respondieron al suceso con una declaración en la que dicen “estar al corriente de lo ocurrido y siguiendo con atención la situación”. Mientras tanto, Jenkins permanece supuestamente en Florida, donde pasa sus vacaciones tras finalizar una concentración con el equipo hace dos semanas. Para añadir más elementos extraños al caso, la periodista de la ESPN Dianna Russini informó de que un hombre que decía ser el hermano de la estrella de la NFL obligó a retrasar un vuelo que iba a partir de Newark hacia Fort Lauderdale porque estaba demasiado asustado como para despegar. El supuesto pariente de Janoris Jenkins fue sacado fuera del avión. 

Y así, con un cadáver en la nevera y otro en el sótano, es como se cubren las portadas de la prensa deportiva estadounidense que no está interesada en el Mundial de Fútbol de Rusia 2018

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