Arde Chile tras el fracaso rotundo de no poder clasificarse para la fase final del Mundial de Rusia 2018. La memoria es corta y la exigencia alta cuando se saborean las mieles del éxito, y la selección andina, dominadora de América con sus dos finales consecutivas ganadas a Argentina y tras caer en octavos del Mundial de Brasil ante los anfitriones en los penaltis, protagonizó la gran decepción en el grupo sudamericano, eliminado sin repesca. La derrota final ante Brasil (3-0) sin opción alguna de competir acabó por desatar una tormenta en Chile, que se ha llevado por delante al seleccionador Juan Antonio Pizzi.

El exdelantero argentino presentó su renuncia antes de que alguien reclamase su cabeza. “Es un inepto”, bramaba la televisión chilena poco después de la derrota ante Neymr, Gabriel Jesús y compañía. “Lamentablemente se ha cerrado un ciclo en el cual se han vivido momentos de mucha alegría y esta tristeza supera cualquier desazón que uno haya tenido en su carrera”, dijo Pizzi para despedirse. No puso excusas como la pifia de su federación por la reclamación de puntos fallida que se tornó decisiva para el futuro de Chile. Tampoco puso pegas a la supuesta falta de profesionalidad de algunos de sus jugadores denunciada por la mujer de Claudio Bravo públicamente tras el fiasco en Brasil.

Pizzi ni siquiera tuvo tiempo de decir si Jorge Sampaoli tenía razón con esa conversación revelada por un periodista chileno de hace dos años, en las que iba desgranando uno por uno los problemas de la llamada generación dorada de La Roja. Empezando por los hábitos nocturnos de Arturo Vidal y Gary Medel, el aislado Alexis Sánchez o el flojo de carácter Claudio Bravo. Está claro que por nombres Chile hubiera podido aspirar a entrar en Ru Chile  sia 2018, por más que algunas piezas (Medel de central, Beausejour, la falta de un delantero centro de nivel) chirriasen cada vez más.

Quizás el nivel de exigencia y de crítica en Chile sea excesiva. En cualquier caso, ahora se abre un melón para elegir el sucesor de Pizzi, y esa exigencia se traduce en los nombres de los candidatos. Mauricio Pellegrini, Eduardo Berizzo, Marcelo Gallardo… Son nombres de primer nivel en Europa y América, que deben asumir el riesgo de iniciar un proyecto con los últimos resquicios de la generación dorada y la duda de si por detrás vendrán sustitutos al mismo nivel. Y todo con la duda de si Alexis Sánchez y Claudio Bravo dirán adiós a la selección tras una década de competición internacional. Por ahora, la cabeza cobrada es la de Pizzi.