El Barcelona ha batido varios récords a lo largo de su ciclo dorado, desde Rijkaard a ahora Ernesto Valverde. Pocos tan poco brillantes como el que acaba de lograr bajo el mandato del técnico vasco. El Barça ganó en Bilbao (0-1) al Athletic y firmó el mejor arranque de su historia en Liga. Es mucho decir. 9 vitorias y un empate en las 10 primeras jornadas, en las que los goles de Leo Messi están siendo más decisivos que nunca. En San Mamés, sólo Ter Stegen le mantuvo el ritmo al argentino, cada vez más solo para generar juego y también rematarlo.

“En el segundo tiempo el Athletic nos ha apretado mucho. Nos ha costado. Hemos tenido una serie de pérdidas en la salida. Nos ha faltado ritmo y hemos tenido que sufrir para ganar. ¿Quién no sufre en San Mamés?”, se defendió Valverde, al que los resultados y su sentido común general están permitiendo escapar de un mayor escrutinio en el juego de su Barcelona. También porque, quizás, el nivel de exigencia ha descendido respecto a años pasados. Sin Neymar, sin lateral derecho consolidado (a pesar de la pujanza de Semedo, que cada vez pide más paso), con Iniesta en dosis mínimas, y sin más centrocampistas descollantes que el manchego y Busquets, la brillantez es casi exclusiva de Messi.

Y para más inri, a Leo no le está ayudando mucho un Luis Suárez lejos de su mejor nivel. Lo intenta el uruguayo moviéndose, ofreciéndose y rematando, y casi ninguna de esas cosas las está haciendo bien. En ese contexto, Ter Stegen fue el mejor aliado de Messi ante el Athletic. Tres paradas del alemán a Aduriz fueron más que decisivas para sostener al Barcelona en Bilbao. “Mi trabajo es intentar parar y ayudar al equipo. Hay cosas que se pueden mejorar y tenemos días para hablarlo y mejorar”, dijo el alemán con un pragmatismo que casi parece un tópico germano.

Messi lleva 16 goles y 5 asistencias en los 13 partidos oficiales del Barcelona en lo que llevamos de competición. El equipo azulgrana empieza a exigir al argentino, ya en la treintena, esfuerzos cada vez mayores para llegar a lo que el talento de un jugador único exige a nivel de club. El Barça se acerca, en definitiva, a Argentina. Necesita recuperar a Suárez, a Dembélé, y a un centrocampista con regularidad. No parece que ése vaya a ser André Gomes, por más que Valverde lo defienda, aseteado sin piedad por la crítica en cada aparición como titular. Messi por ahora se apoya en Jordi Alba (su mejor socio y el que mejor sabe dónde devolverle la pelota en el área), las apariciones de Paulinho (otro gol para la cuenta del brasileño, que ahuyenta las críticas) y, sobre todo, las paradas de Ter Stegen.

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