El fútbol europeo y mundial ha estado dominado en la última década por los equipos españoles. Tanto por la selección nacional, aunque menos en los últimos años, como también por los clubes, con Real Madrid, Barcelona, Atlético y Sevilla repartiéndose prácticamente todos los títulos de las competiciones internacionales.

Sea por ciclos deportivos, sea por cuestiones económicas, este dominio ha decaído en la presente temporada, en la que por primera vez tanto los equipo punteros como los de segunda línea han dado síntomas de flaqueza. El Madrid cayendo en Totthenham, el Athletic de Bilbao dejando que el Zorya ucraniano asaltase San Mamés y, sobre todo, la incapacidad de el Atlético para imponerse en ninguno de los dos partidos al Qarabag, son algunos ejemplos.

De hecho, los colchoneros se han metido en un buen lío con sus dos tropiezos ante el conjunto azerbaiyano que precisamente lo puede acabar dejando fuera de la Champions League. A pesar de su triunfo ante la Roma, el Atlético necesita en la última jornada vencer en Stambord Bridge y esperar que la Roma cometa, al menos, su mismo error en casa contra el Qarabag.

Y, a pesar de lo citado, hay muchas opciones de que ahí se termine la lista de decepciones españolas, tanto en la máxima competición como en la Europa League. Porque el Barça selló su liderato en Turín, y el Madrid, aunque será segundo, goleó al APOEL y será el rival que todos los primeros de grupo quieran evitar. Después de su épica remontada, el Sevilla también avanzará a octavos si es capaz de lograr un punto en su visita al Maribor.

En la antigua Copa de la UEFA la situación es similar, con dos de los tres equipos ya en la siguiente ronda. De forma brillante y como líder lo ha conseguido el Villarreal tras vencer en el campo del Astana, privilegio por el que también luchará la Real Sociedad, con el pase en el bolsillo, en la última jornada recibiendo al Zenit. El Athletic es el único que tiene todas las posibilidades abiertas para el partido definitivo. Un empate lo mete en la siguiente fase y una victoria le puede dar el liderato, pero una derrota lo deja fuera.