Hace unos años, cuando daba sus primeros pasos en el Corinthians, Romarinho se convirtió en una sensación de internet. La gente dejó de buscar si su nombre era por ser hijo de Romario para quedarse con el meme tras goles consecutivos en el clásico local ante Palmeiras y luego en Libertadores a Boca Juniors. Pq faz isso, Romarino, ¿por qué haces eso? como se le dice a un niño travieso que acaba de hacer una de las suyas, se convirtió en un mensaje viral en las redes desde Brasil. Y resucitó este miércoles con el gol al Real Madrid en la semifinal del Mundial de Clubes.  No sirvió para mucho más que para resucitar esa fama banal, porque su Al Jazira acabó perdiendo 2-1 con la remontada blanca, pero el gol de Romarinho sirvió para poner de manifiesto lo peor del equipo de Zidane en lo que va de temporada: dificultad extraña para hacer gol y preocupante fragilidad defensiva.

No llegan los dedos de manos y pies para contar los tiros a puerta del Real Madrid ante el modestísimo Al Jazira. El portero Al Khaseif pareció una muralla imbatible hasta que se lesionó. Su sustituto paró alguna, también, y donde no llegó lo hicieron los palos. Benzema erró ocasiones increíbles. Modric rozó el gol en un par de ocasiones. No hay manera de que el Madrid encuentre la puntería que otras veces le ha sacado del atolladero con muchos menos méritos. Y además, en defensa sigue siendo extremadamente poco fiable. El Al Jazira, un equipo con muchos problemas para salir de su campo con la pelota jugada, a años luz del nivel competitivo de los españoles, tuvo tres manos a manos con Keylor Navas y otra jugada que Nacho sacó casi debajo de los palos.

Romarinho acertó en una de esas escasas contras de los árabes. En la siguiente, Mabkhout cometió un gravísimo error. El Real Madrid convirtió un córner a favor en un dos contra nadie para el Al Jazira. El punta árabe resolvió de la peor manera: cediendo a un compañero en fuera de juego delante de Navas. Debió ser el 0-2, y poco después llegó el 1-1. El VAR anuló el gol, como hiciera en la primera parte para desesperación de Casemiro, porque Benzema esperaba el mismo centro que el brasileño dentro del área y el árbitro interpretó influencia en la jugada.

El resultado no es injusto porque el Real Madrid remontó con suficiencia y acumuló ocasiones como para un resultado mucho mayor. El problema es su inconsistencia y su relajación ante el gol. Modric encontró a Cristiano Ronaldo con un pase fino entre líneas que el luso controló a la perfección, dejando la pelota muerta para un golpeo seco y preciso al interior de la red. Casi al final, Lucas Vázquez y Gareth Bale, dos de los suplentes elegidos por Zidane, conectaron en el área y el galés, en su primer balón, desnivelaba el encuentro. Otra aparición fugar y decisiva de Bale, como hiciera ante el Fuenlabrada en Copa.

“Es un resultado merecido. En la primera parte el balón no quiso entrar, no sabemos cómo explicarlo con tantas ocasiones”, dijo Zidane tras el encuentro. No pareció preocupado por el otro lado del campo, donde concedió a un pobrísimo rival opciones serias de protagonizar un sonado batacazo. A Luan (incluso al veterano y castigado Lucas Barrios) no sería recomendable dejarle esas mismas opciones, Grêmio espera en la final.