Año Nuevo y parece que vida nueva para el Manchester United. Después de tres empates consecutivos, los Red Devils han regresado a la senda del triunfo con una convincente actuación en Goodison Park ante el alicaído Everton. Anthony Martial y el entonado Jesse Lingard anotaron dos los goles en el segundo acto, aunque fueron Juan Mata y especialmente Paul Pogba los que lideraron al colectivo del cada vez más cuestionado José Mourinho.

Sin los lesionados Romelu Lukaku e Ibrahimovic, el técnico luso depositó su confianza en los citados Martial y Lingard en el ataque, dejando a Marcus Rashford en el banquillo. En el primer tiempo ambos conjuntos evidenciaron su falta de gol, pues al margen del 0-0, apenas se contaron ocasiones claras en ninguna de las dos áreas.

Todo la emoción y los goles quedarían para después, ya que tras el paso por vestuarios, Mata y Pogba decidieron que ya era hora de obtener tres puntos y frenar el ruido de sables en el United. El francés dio una exhibición en la parcela central, dejando claro que es ahí donde mejor rinde, casi en la mediapunta y con libertad (y mucho menos en un doble pivote). Después de pasar el balón por sus botas, su compatriota Martial hacía el primero con un buen disparo desde la frontal.

Sam Allardyce movía a sus tropas y sustituía a Wayne Rooney, invisible en la reanudación. Sin embargo, cerca del final y cuando el Everton más apretaba, Lingard aparecía de nuevo. El inglés se sacó de la chistera un soberbio tanto en jugada individual; sin duda, su rendimiento es la gran noticia para Mourinho en este curso, tan irregular en el rendimiento de sus caros fichajes.

Así pues, el United se recupera en 2018, respondiendo a la presión de sus perseguidores. Uno de ellos, el Liverpool, también venció en la complicada cancha del Burnley por 1-2. Sadio Mané y Ragnar Klavan hicieron los goles de los Reds, que tuvieron que lidiar con la lesión de Mohamed Salah y la extraña ausencia de Philippe Coutinho en medio de incesantes rumores sobre su salida al Barcelona. El islandés Johann Gudmundsson había firmado las tablas momentáneas.