Cedric Bakambu lleva 14 goles en 21 partidos con el Villarreal esta temporada, repartidos proporcionalmente en tres competiciones. Es titular siempre a pesar del fichaje millonario del pasado verano, Carlos Bacca. Va camino de los 50 goles con el club español, en el doble de partidos, una buena media fuera de la súper élite. El franco congoleño tiene 26 años y está a punto de entrar en su plenitud tras demostrar que puede ser un goleador fiable, fuerte, rápido y efectivo, en la Liga española. De ahí la decepción que supone que un jugador con estas circunstancias y características acepte irse al fútbol chino, donde el principal y único estímulo es el económico.

El Villarreal ya da por perdido a Bakambu porque el Beijing Guoan va a pagar 40 millones de euros por el delantero, que aceptó el subidón salarial que le supone cambiar la pequeña ciudad del Mediterráneo por la capital del gigante asiático. Allá, el aliciente que puede justificar la marcha de Bakambu es el de vivir una experiencia en otra cultura, ayudar a hacer crecer el nivel de la competición, y demás supercherías. Lo cierto es que al atacante le ponen encima de la mesa un salario difícil de igualar. Lo peor es que se trata de un futbolista en condición de dar el salto a un buen equipo de Premier League, donde cobrar cifras cercanas a lo que ingresará en China pero con el triple de exigencia competitiva.

En el cálculo de Bakambu está, seguramente, su edad: con 26 años tiene tiempo de sobra de permitirse ganar un buen dinero en China y, si no se adapta y/o se cansa, volver como hizo Rubén Castro, Paulinho, y los más jóvenes que se fueron seducidos por el dinero y se dieron de bruces con las otras realidades del fútbol chino. La víctima colateral de esta superficialidad es el Villarreal. “No es lo mejor que nos podría pasar, pero hay intereses por muchas partes y en este caso hay un club que ha mostrado interés por un jugador que destaca en nuestra plantilla. Es cuestión de horas, y poco se puede hacer”, se resignó el entrenador del Submarino Amarillo, Javi Calleja, poco antes del duelo de Copa del Rey ante el Leganés, en el que ya no jugará Bakambu.

El Villarreal, un equipo que exprime su secretaría técnica para comprar barato e intentar vender caro, se encuentra por segunda vez con el inconveniente de la depredación del fútbol chino. Cuando el equipo castellonense se apuntó el tanto de comprar a Pato a precio de ganga, el brasileño prefirió el retiro dorado (nunca mejor dicho, visto su actual y ridículo look) de China a recuperar su mejor nivel competitivo en España. Eso le dejó pingües beneficios al Villarreal, que ahora vuelve a ingresar mucho pero tiene poco margen de maniobra para reforzar una delantera que ahora queda casi exclusivamente reducida a Bacca. A nadie le extrañaría que dentro de un tiempo Bakambu quiera volver a Europa; sería bueno que alguien pensase en que eligió en su momento prescindir de un proyecto deportivo modesto pero de calibre europeo como el del Villarreal por el dinero chino.