La crisis ha cogido las maletas y se ha largado definitivamente del fútbol español. Al menos, esa es la conclusión que se puede sacar justo cuando se cierra uno de los mercados de invierno con más movimientos del último lustro. Bien sea porque el dinero de las televisiones ha aumentado la chequera de los clubes, o porque el rígido control económico ya es menos rígido, los equipos de Primera han acudido a la compra como quien acude a las rebajas de enero, a veces, incluso adquiriendo productos a los que ya le irán averiguando utilidad con el paso de las semanas. Un total de 48 fichajes entre 19 equipos de la máxima categoría. Porque, y he ahí la paradoja, en un mes de locura mercantil, el Real Madrid de Florentino Pérez ha sido el único club que no ha movido un dedo.

La operación más deslumbrante fue, sin duda, la de Coutinho. El Barcelona hizo realidad su sueño de verano y no reparó en gastos por el brasileño, que estaba como loco por jugar con Messi. Llegó también Yerri Mina y se marcharon Mascherano y Deulofeu. El Atlético de Madrid pudo inscribir a Diego Costa y Vitolo y el Valencia lo aprovechó sacando a Vietto del Metropolitano y añadiendo a Coquelin para su centro del campo. De todas formas, el más activo en la zona alta ha sido el Sevilla. Montella quería darle una vuelta a la plantilla que heredó de Berizzo e incorporó al brasileño Arana, al mexicano Layún y logró las cesiones de Roque Mesa y Sandro, dos nuevos españoles que naufragaron en la Premier.

No han faltado los movimientos en cadena provocados por la pesca de un rival de la propia Liga. Le pasó a la Real Sociedad, que vio como casi a última hora se quedaba sin Íñigo Martínez, por el que el Atheltic pagaba la cláusula después de que el Manchester City hiciera lo propio con Laporte. Los donostiarras ficharon sobre la bocina a Héctor Moreno, ex del Espanyol. Los pericos, protagonistas también, incorporaron a otro jugador con pasado en España, el colombiano Carlos Sánchez, para tapar el agujero que le había dejado el fichaje de Javi Fuego por el Villarreal.

En la zona baja las urgencias aprietan y se ha notado. Con la llegada de Paco Jémez, Las Palmas ha querido hacer una reestructuración total de su plantilla y ha completado siete fichajes, más allá de otras cuantas salidas. Ayer llegaron los nigerianos Etebo y Emenike, además del defensa uruguayo Aguirregaray. El Levante también tenía identificadas sus necesidades y logró cerrar a varias atacantes, algunos ilustres como el italiano Pazzini o Rochina. No todo fueron alegrías, porque el Deportivo, otro de los que está metido en la pelea por el descenso, no fue capaz de incorporar al mediocentro defensivo que su entrenador lleva pidiendo desde que comenzó enero.

El fútbol español parece estar resurgiendo y el siguiente paso para los clubes será ser lo suficientemente atractivos económicamente para que el dinero de ligas emergentes como la china no sea tan determinante a la hora de perder a jugadores como Bakambu. De todas formas, queda mucho camino que recorrer, ya que de esos 48 fichajes, sólo 11 fueron traspasos en el que se movió dinero, sin olvidar que ha sido un mercado marcado por el desembarco de jugadores de Arabia Saudí en varios equipos de Primera y Segunda.