¿Jugaron los Golden State Warriors con el interruptor de la intensidad apagado los últimos 15 partidos de temporada regular? ¿Fueron reales muchas de las lesiones que adujeron los actuales campeones, o al menos lo suficientemente serias como para impedir que muchos de sus veteranos jugasen con regularidad en el tramo final de la competición? Desde que vieron que los Houston Rockets eran inalcanzables en el primer puesto de la Conferencia Oeste y perdieron más partidos de lo que sería normal, levantando todas las dudas del mundo cuando antes sólo había certezas (de que iban a ganar de calle la NBA), ¿han estado jugueteando los Warriors con toda la liga? Son preguntas que bien podrían estar haciéndose los aficionados de los San Antonio Spurs tras el primer partido de la eliminatoria del arranque de los playoffs. Después de un preocupante 7-10 en los últimos encuentros de liga, los Warriors aplastaron a los Spurs por un 113-92 que fue más contundente durante los primeros minutos del último cuarto.

“Creo que parte del problema del último mes de competición es que no podíamos salir de la segunda posición. Teníamos muchas lesiones, sí, pero los partidos no eran trascendentales, y eso afectaba a nuestro juego y a nuestra concentración. Pero conozco a mis chicos. Sé lo talentosos y competitivos que son. Así que espero que la cosa cambie drásticamente, y rápido“, decía Steve Kerr en la previa del Warriors-Spurs, episodio 1. Quizás no esperaba que cambiase tan rápido, porque este sábado los de Golden State, aún sin Steph Curry, recordaron a su mejor versión, la de la defensa asfixiante y efectividad máxima en ataque. Sorprendió Kerr con Andre Iguodala y JaVale McGee como titulares (“Quería el mejor quinteto defensivo en pista de inicio”, explicó tras el partido, levantando alguna ceja por esa referencia a la mejor defensa y a McGee en la misma frase), y los Warriors ya se fueron 11 arriba en el primer cuarto tras conceder sólo 17 puntos a los Spurs.

La noche inspirada de Klay Thompson hizo el resto. Kevin Durant tuvo su típico partido de playoffs desde que llegó a los Warriors (24 puntos, 8 rebotes y 7 asistencias sin sudar), pero fue el acierto casi espasmódico de Thompson cuando tiene el día tonto el que marcó la diferencia, 28 puntos en apenas 13 tiros, sin ir a la línea de los libres, 5 de 6 en triples. “Cometimos algún error al defenderle, pero metió lanzamientos increíbles. En algunos ni puede mirar al aro”, dijo un impotente Manu Ginóbili. McGee brilló en, quizás, su mejor partido de playoffs en su carrera, y tan metidos estaban los Warriors en el duelo que el normalmente apocado Klay Thompson fue castigado con una técnica por protestar, la séptima de su carrera.

Kerr no quiere confianzas porque sabe que la máquina perfecta de los Warriors está lejos de estar engrasada con tantas lesiones, quintetos inauditos y, sobre todo, sin Curry. “Es sólo un partido. Recuerdo que el año pasado Houston ganó a San Antonio de 20 en el primer partido, y luego los Spurs les ganaron en cuatro de los siguientes cinco”, recordó. Sólo un pequeño detalle: esta vez no está Kawhi Leonard.