El único tenista que se interpone entre Rafa Nadal y su undécima corona en Roland Garros es Dominic Thiem. El jugador español ha superado la oposición de Juan Martín del Potro en una desequilibrada semifinal, el único enfrentamiento entre ambos sobre la arcilla de París, triunfo que le coloca a un solo paso de un nuevo Grand Slam en su legendaria colección. Para ello deberá superar a un joven austríaco que alcanza su primera final a este nivel tras batir al sorprendente Marco Cecchinato por 7-5, 7-6 y 6-1. 

El balear empezó muy incómodo al servicio, con un Delpo alcanzando un deuce tras otro gracias a unos martillazos descomunales desde el fondo de la pista. Sin embargo, ni eso basta cuando tienes enfrente al más grande sobre la superficie, capaz de diseñar un set equilibrado hasta dar el zarpazo en el instante más oportuno. Nadal fue un ciclón cuando el argentino servía para igualar 5-5 y se llevó la primera manga por 6-4, un detalle que minó la confianza de su rival de ahí en adelante. 

Pese al esfuerzo del público por levantar los ánimos de la Torre de Tandil, el segundo set fue un paseo para el mallorquín. Ahora sí que se encontraba a gusto, exhibiendo un repertorio insuperable de ganadores paralelos con su derecha. Poco a poco, Del Potro se evaporaba y sus golpes carecían de potencia y de confianza. Dos roturas seguidas del manacorí pusieron un revelador 5-0 en el electrónico, una lección que jugadores como el argentino no suelen recibir muy a menudo. 

Del 6-1 del segundo set se pasó a un instantáneo break de Nadal en el tercero, con Delpo totalmente incapaz de hacer daño como a la principio del choque. A partir de ahí, el balear se limitó a mantener su servicio y finiquitó un duelo que solo tuvo un color, en llamativo azul de la vestimenta del español. Un triunfo que se traduce en una nueva final para el monarca indiscutible sobre polvo de ladrillo, que se disputará a primera hora de la tarde del próximo domingo. 

Un poco antes de la victoria de Nadal, Thiem había derrotado con cierta solvencia a Cecchinato, la gran revelación de este Roland Garros 2018. A pesar de su juventud, el austríaco demostró mucha más contundencia en los momentos clave de los dos primeros sets, para cerrar el encuentro en un tercero donde ya no hubo color. El centroeuropeo alcanza así su primera final de Grand Slam, mientras el italiano se despide tras el mejor torneo de su carrera y dando un enorme salto en la clasificación ATP (pasará del 72 al 27 el próximo lunes). 

Cecchinato ya había sido considerado outsider en sus duelos anteriores, contra Djokovic, Goffin y Carreño, y frente a una de las grandes esperanzas del mundo del tenis en tierra batida no iba a ser menos. Thiem intentó abrir hueco desde el principio, con un break inmediato, pero el italiano no se encogió e igualó la contienda poco después. Lo que no esperaba el de Palermo es que el cabeza de serie número 7 rompiese otra vez al final del set, que se metió en el bolsillo por 7-5. 

Más espectacular aún fue el siguiente, con ambos jugadores dando un recital de tenis que solo se podía decidir en el tie-break. Thiem obtuvo una suprema ventaja de 5-2, pero Cecchinato se levantó e incluso contó con un punto de set con 10-9; el austríaco se la devolvió y cerró la muerte súbita por 12-10, un golpe durísimo al que el italiano ya no podría sobreponerse. El 6-1 en la tercera manga puso el cierre a un encuentro extraordinario, a la altura de todo un Roland Garros. 

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