El Real Madrid arrancó la Liga como se suponía, imponiendo su superioridad sobre el Deportivo de La Coruña (0-3) cumpliendo el expediente en el que se convierten la mayoría de estos partidos para el equipo blanco. Rodado, en su mejor momento en años, el equipo de Zidane es ahora muy superior al gallego, que perdonó sus ocasiones y luego lo pagó. Así que lo inevitable de la victoria dio paso al mercadeo de lo estéril: Sergio Ramos vendiendo su papel de víctima de la conspiración antimadridista que, a pesar de los árbitros, ha ganado los últimos 4 grandes títulos en disputa.

Ramos fue expulsado al final del partido, una roja un tanto de cara a la galería, un gesto magnánimo para la grada de Riazor porque el golpe sobre Borja Valle no pareció voluntario. Pero sí lo fue el manotazo en el muy germánico rostro de Schär, el elegante central suizo del Dépor. Con aspecto de apuesto empleado de un elegante banco centroeuropeo, a Schär se le alteró el engominado cuando Ramos decidió no lanzar la pelota fuera ante la evidente lesión de Bakkali. Ambos chocaron cabezas y Ramos respondió con un flagrante golpe en la cara del rival. Amarilla para ambos.

El partido estaba entonces 0-2 con las escasa opciones del Dépor de meterse en el duelo escurriéndosele entre los dedos. Fallaría un penalti después y tendría un tiro al larguero en la digna derrota. La aplazada expulsión de Sergio Ramos no contentó a nadie: la afición se lo tomó como un cachondeo, el Dépor no tuvo tiempo de aprovecharlo y Ramos se sintió agravado. Si acaso, salió ganando el humor, con lo de la famosa empatía del sevillano, que mereció la roja de verdad por su patada al idioma español.

El caso es que Sergio Ramos ya es el jugador con más expulsiones de la historia de la Liga española. Van 18 en su exitosa carrera, mucho más que los leñeros con los que comparte distinción (la leyenda Pablo Alfaro y el capitán del mejor Zaragoza de la historia, Aguado). Acumula además casi 150 tarjetas amarillas (cifra que varía según las fuentes) y si mantiene su promedio también será el más amonestado de la historia del torneo. Y sin embargo, a muchos les parecen pocas.

“En Europa y en la FIFA los arbitrajes son más permisivos. Me gusta más el sistema inglés, donde se deja jugar. En una época en que se empiezas a ganar con asiduidad te cogen un poco de empatía”. Además de la patada al diccionario, Sergio Ramos explicitó que se siente perseguido. En su defensa, dice que fuera de España no ha sido nunca expulsado. Un argumento tan débil (menos partidos, por ejemplo) como ambivalente: los que le acusan de tener carta blanca incluso en España ven que en la Champions la tiene de facto. En cualquier caso, la hemeroteca visual está ahí para decidir.

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