Los campeonatos internacionales de categorías inferiores suelen ser escaparates de lo más interesantes para casi cualquier equipo. Sirven como ejemplo perfecto del último Europeo sub-21 los casos de Dani Ceballos, Federico Bernardeschi, Jeremy Toljan o Milan Skriniar. Fichajes de renombre, a algunos de los más potentes equipos del continente. Pero hay otros que escapan al gran ojo mediático.

En esta última categoría entra un pequeño macedonio que dejó unas soberbias pinceladas en la fase de grupos, donde su país se midió a Serbia, Portugal y la finalista España. Enis Bardhi hizo gala de su regate, velocidad y un excelente golpeo de balón en cualquier situación. Los que le vimos, ya nos lo imaginábamos: “A por este viene un Mónaco, Borussia, Oporto, Sevilla…”. Erramos. El que apostó por él fue un retornado a la máxima competición española.

Pensándolo más en frío, quizás fuera un salto más lógico para Bardhi. Pasar de la liga húngara al actual campeón francés hubiese sido un poco exagerado. El Levante no se lo pensó dos veces y ató al macedonio por menos de 2 millones de euros. ¿Es pronto para juzgar? Sin duda, pero es difícil imaginarse un impacto inicial tan satisfactorio.

En la segunda jornada, y con su equipo perdiendo 0-2 en casa frente al Deportivo, Bardhi se sacó de la chistera un soberbio lanzamiento de falta que abría de nuevo el encuentro. Será el primero de muchos, sueñan en Levante. Digno de ver una y otra vez (por mucho que a uno le duela…).

Bardhi acaba de aterrizar en la Liga. Pero su inmenso potencial, la duración de su contrato (2020) y su golosa cláusula (25 millones de euros) te obligan a pensar mal. Seamos sinceros, ¿acaso alguien se lo imagina muchos años en el Ciutat de Valencia?