El Athletic de Bilbao tuvo un verano de lo más ajetreado. Perdió a su entrenador Ernesto Valverde a manos del Barcelona, tuvo que pasar dos rondas de la previa de la Europa League para meterse en la fase de grupos y además disputó 3 partidos de Liga con dos victorias y un empate. En medio de esos buenos resultados hay una constante: Iker Muniain. El navarro con aspecto de Bart Simpson en sus inicios como profesional (parece ya que fue hace una eternidad, pero Munian tiene 24 años) es el líder creciente en el Athletic, dispuesto a tomar el relevo de Aduriz como jerarca en el campo.

Munian marcó el gol decisivo ante el Panathinaikos en San Mamés, y antes puso la chispa para la inesperada remontada del Athletic en Grecia, que mantuvo a los Leones con vida en competición europea. Había alguna duda de cómo respondería el otrora díscolo Muniain a la nueva medicina de un responsable distinto en el vestuario. El resultado no podría ser más satisfactorio para Ziganda en su transición de la era Valverde: Munian continua con paso firme y seguro su consolidación como segunda punta o mediapunta, por detrás de Aduriz o de Iñaki Williams. Cada vez más alejado de la banda izquierda, el navarro participa con mayor asiduidad por el centro, una tendencia acusada desde el inicio del 2017.

Atrás parecen quedar las secuelas de una grave lesión de rodilla y la polémica enterrada bajo la alfombra del escabroso caso Torbe. Desde enero, Muniain acumula 7 goles y 4 asistencias en todas las competiciones. Siguen siendo números modestos que no reflejan la importancia del navarro en el juego del Athletic. Su mayor presencia en el área y el hecho de que cada vez más juego pase por sus botas redunda en el crecimiento de Willliams y también en mejores oportunidades para las bandas aparecer por sorpresa. A Muniain se le echaba en falta productividad, más cifras que plasmen su creciente influencia en el juego del Athletic. Pero goles suyos como ante el Panathinaikos o ante el Girona abren la lata y deciden para los vascos.

El perjudicado por la ascensión de Muniain al escalafón de líder está siendo Raúl García. El compañero ideal de Aduriz en los últimos años tiene que dejar su espacio de preferencia fluctuando por el centro del ataque para echarse a un costado. Desde ahí lo más que puede hacer es molestar poco y aparecer por sorpresa en las zonas de remate, la virtud que ha cimentado su carrera. “Está claro que quiero jugar. Pero me tengo que adaptar a lo que me pide el míster. Si decide que Muniain juegue por dentro y yo por fuera, juego por fuera; si decide que no juegue, no juego. La competencia es buena. Si no estoy bien, hay futbolistas que pueden jugar ahí. Es así”, se resignaba hace poco Raúl García en una entrevista a El Correo. El Athletic no está jugando bonito, pero los resultados avalan el inicio del Cuco Ziganda en el banquillo, y su decisión de darle las riendas a Muniain.

No Hay Más Artículos