El Barça no gana para disgustos. Después de uno de los peores veranos que el club catalán había vivido en años, el equipo parecía comenzar a encontrar la estabilidad. El fulgurante arranque en LaLiga, ha ganado las cuatro primeras jornadas, y la exhibición ante la Juventus en la Champions League habían hecho olvidar la salida de Neymar y el ridículo con Coutinho. ¡Incluso Paulinho se ha estrenado ya como goleador! Pero poco ha durado el sol en Can Barça, ya que hoy se ha conocido que Dembéle, su fichaje estrella, no volverá a jugar hasta 2018.

El cielo comenzó a cubrirse en el Alfonso Pérez de Getafe el pasado sábado. El francés repetía titularidad tras su correcta actuación en el Camp Nou contra los italianos y en el minuto 24 tuvo que pedir el cambio al notar un pinchazo en el muslo. Fue la típica jugada que exige en demasía a la musculatura. Sprint, fuerza para aguntar la caga de rival y un último esfuerzo para dejar el balón de tacón que terminó en lo peor.

El Barça ha emitido un comunicado con el parte médico del veloz extremo informando de que sufre una rotura del tendón del bíceps femoral del muslo izquierdo. El jugador se operará la próxima semana en Finlandia y tendrá que estar de baja entre tres y cuatro meses.

El mazazo para los culés es doble. Primero en lo futbolístico, aunque más de forma potencial, esperando lo que pudiera dar cuando Dembélé estuviera acoplado, que por el rendimiento inmediato. Pero peor todavía es el golpe anímico. El francés había llegado para ser el sustituto de Neymar, no tanto por estar cerca del brasileño en cuanto a nivel, sino por el hecho de ocupar la tercera punto del tridente que quedaba vacante. Sin él, la depresión blaugrana volverá hasta enero y Messi tendrá que seguir de milagro en milagro para mantener al equipo en lo más alto.