Una de las cosas que mas ponen de los nervios a los que no son aficionados al Real Madrid son las innecesarias tendencias de su entorno a exagerar las cosas. Innecesarias porque el Madrid casi siempre tiene un equipazo que va a ganar títulos. No es preciso aumentar la realidad de uno de los mayores clubes deportivos del mundo. Sólo en esa hipérbole continua se entienden los titulares que generó la decisiva aparición de Dani Ceballos ante el Alavés. Dos goles del andaluz le bastan para ser considerado como el nuevo Modric.

Es curioso, porque el Madrid ya estaba acunando a un nuevo Modric en Isco, a la vez que (por proximidad geográfica) Kovacic había recibido comparaciones similares (se habrán olvidado del croata porque ahora está lesionado). El caso es que la aseveración es la clásica que a un tipo como Ceballos se le sube a la cabeza. El ex del Betis ha demostrado ser tan talentoso con la pelota como torpe fuera de los terrenos de juego. Cualquiera que haya seguido la saga de su fichaje por el Real Madrid conoce sus desvaríos en las redes sociales: un día era muy madridista, el otro era culé de cuna. Incluso tuvo para los jugadores del Getafe.

Uno puede imagnarse a Ceballos presumiendo con sus colegas de que le señalen como el sucesor de Modric. Demasiado para un jugador que viene de ser titular por primera vez con el Real Madrid, y estaba siendo de los suplentes menos usados por Zidane en el arranque de competición. Eso no significa que Ceballos no sea un gran jugador. Elegido MVP de la pasada Eurocopa sub-21, donde se exhibió con España y dejó detalles de tremenda calidad, Dani Ceballos es un más que competente centrocampista con ciertas tendencias a la indisciplina y un carácter que puede ser tormentoso si no se maneja con mimo. Su contratación por apenas 15 millones de euros fue una jugada maestra del Madrid, que con el andaluz aumenta su colección de talento joven y ya con experiencia en la máxima competición.

El caso es que Ceballos, nuevo Modric o no, fue uno de los secundarios que le sacaron las castañas de fuego al Real Madrid en Vitoria. Ante un Alavés que se confirma como el peor equipo de Primera división esta temporada, los tantos del andaluz, la solidez de Marcos Llorente en el tramo final del choque, el oficio de Nacho… complementaron la chispa de Isco y compensaron otro preocupante plano partido de Marco Asensio y la ansiedad de Cristiano Ronaldo. El Madrid ganó pero Zidane no pudo ser más sincero: “Éste no es un momento brillante”. Aliviando fuera los pesares que le afligen en el Bernabéu, el Madrid se mantiene a una distancia del Barça en el que cualquier tropiezo extra se puede convertir en decisivo. Quizás por eso cualquier chispazo de ilusión que anime a la tropa (sobre todo pensando en la Champions) se eleve a la enésima potencia.