¿Qué les pasa a los entrenadores de la Liga española con el césped? ¿Se han cansado los técnicos de quizás el mejor campeonato de clubes en el mundo de analizar rivales y han dado con el único que no son capaces de descifrar? ¿Hay algún tipo de conspiración por detrás contra las empresas dominantes en el boyante negocio de cambio, siembra y manutención de los tapetes para cambiar el mercado? En apenas 15 días, cuatro entrenadores de la Liga han dado titulares resonantes sobre el césped, en un torneo donde el nivel medio de los campos es altísimo (no llega a lo de la Premier, donde casi todos los verdes son impolutos y parecen cortados a mano por minuciosos jardineros victorianos).

El último fue Quique Sánchez Flores, y el entrenador del Espanyol ni siquiera se quejó del césped de un campo rival. Por no quejarse, ni siquiera se quejó del césped del estadio donde el conjunto barcelonés disputa sus partidos: lo hizo para lamentarse del verde de la ciudad deportiva donde entrenan. “Llevamos arrastrando problemas con el césped de la ciudad deportiva. No nos gusta compararnos con nadie, pero tampoco nos gusta que nos tomen el pelo”, dijo Sánchez Flores tras el aburridísimo empate 0-0 ante el Levante. El Espanyol es un equipo con tres delanteros veloces y muy verticales y el resto del equipo compuesto por obreros concienciados para hacer un trabajo gris. Se ve que al exentrenador de Atlético y Valencia entre otros no le gusta el campo donde entrena las rápidas transiciones que de mitad de la pasada temporada a esta convirtieron al Espanyol en un equipo de media tabla con aspiraciones de ser séptimo.

Pocas horas antes, Diego Pablo Simeone y Ernesto Valverde intercambiaban mensajes más o menos amables a raíz de la sospecha de que el Atlético de Madrid dejaría el césped del nuevo Metropolitano (bajo sospecha desde su inauguración) tan seco como pudiera para que el Barcelona no pudiera aprovechar su juego de pases y la velocidad de Messi en cualquier variante. “No soy el jardinero, soy el entrenador, cuando tú me invitas a tu casa como con tu mantel, tus platos y tus vasos y cuando yo te invito a mi casa invito con mi mantel, mis platos y mis vasos. Cuando yo voy a tu casa no elijo qué plato quiero, sino que como en el que me ofrecen”, espetó el Cholo.

La respuesta de Valverde: “Nos adaptaremos al menú, a la vajilla, a todo”. El Txingurri ya había tenido su propia dosis a mediados de septiembre cuando el Barça sufrió para resolver la visita a Getafe: “No pudimos meterle otra marcha al partido por el césped”. Las quejas sobre el estado del campo se convirtió en España en una especie de chiste de consumo interno tras las quejas de Xavi Hernández tras algún patinazo del Barcelona en la época en el que el Barça ganaba el 90% de sus partidos por aplastamiento.

Nadie ha llegado, sin embargo, a la altura de Pepe Mel esta temporada. El entrenador del Deportivo estaba cerca de ser despedido a 25 minutos del final del Dépor-Getafe cuando su equipo remontó y le salvó el pescuezo. Lejos de lanzar las campanas al vuelo, el entrenador madrileño lanzó una queja amarga: “Hablé con el presidente porque la lentitud del campo nos ha perjudicado”. El Dépor era local en ese partido y la potestad de soltar un buen manguerazo al inicio o al descanso es suya. Los nervios y no los entrrenadores quizás sean los verdaderos enemigos del pobre césped.

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