El Atlético de Madrid vive el año más complicado del exitoso ciclo de Diego Pablo Simeone: los resultados son de meh! absoluto, sobre todo en Europa, y lo positivo realmente de esos resultados es que son bastante mejores que su juego. El Atleti está aburriendo a acólitos, ya no digamos a los ajenos, que se acercaban a su aguerrido estilo para presenciar ejemplo perfecto de equipo competitivo, que exprime su recurso, contragolpeador letal y peligroso estratega del balón parado. Poco de eso está luciendo en el primer tercio de temporada, y casi nada apareció este sábado en Riazor, donde ganó 0-1 en el tiempo añadido. Pero también se llevó a Madrid el cabreo de Antoine Griezmann.

El Atlético ganó al Deportivo porque a los coruñeses les faltó mordiente en ataque y, sobre todo, no tienen portero. Pantilimon vio pasar a escasos centímetros de sus enormes brazos un potente pero atajable tiro de Thomas Party, una falta indirecta horriblemente defendida por todo el Dépor: la barrera se abrió por el lado del portero, el libre indirecto permitió dos toques cómodos al rival en la frontal del área y en el 91, y después el portero no paró. Es un mal endémico esta temporada para el Deportivo el de la portería: nada que le preocupe al Atleti, segurísimo con Oblak, quizás a día de hoy el jugador más valorado de la plantilla rojiblanca. Por encima de Griezmann, que acumula ya 7 partidos sin marcar y que parece desconectado de todo lo que pasa a su alrededor, mientras los mensajes entorno-entrenador empiezan a cruzarse enredando el ambiente.

Griezmann fue sustituido en el minuto 80 del choque de Riazor. Se fue del campo con el partido 0-0, con el Atlético lejos del gol, dominado casi todo el partido por un rival de presupuesto muy inferior y necesidades mucho mayores. Entró por el francés el central Giménez. A Simeone le salvó de una buena ronda de preguntas el gol postrero de Thomas, un centrocampista de mucho recorrido y con cierta pegada desde lejos que reclama sitio en el ya oxidado eje del Atlético de los Gabi y compañía. Griezmann se fue al vestuario lentamente, mascullando su cabreo mientras se desenredaba ese peinado oxigenado un tanto absurdo.

La peor racha de Griezmann en el Atlético podría ser un simple bache. O quizás algo más. «No tenemos un jugador que resuelva partidos», espetaba Simeone en la previa del Deportivo de La Coruña-Atlético. Hace no demasiado, el francés asomaba en el podio de los tres mejores del mundo mirando desde abajo a Cristiano y a Messi. «Estuvimos siempre en el partido y lo que nos dio la posibilidad de ganarlo es estar siempre en el partido. Estaba claro que alguna situación iba a aparecer y apareció la pelota parada. Yo miro que en 11 partidos no hemos perdido», dijo el Cholo tras ganar de chiripa en Riazor. Nótese en el verbo «aparecer», nunca «generar» o «buscar».

Mientras, el entorno de Griezmann empieza a filtrar el cabreo del jugador. El hermano del francés se calentó y publicó dos tuits críticos con el juego del Atlético que no parecen fruto original de la mente de Theo Griezmann.  «Avanzamos 40 metros, retrocedemos 80. Algo habitual, no lo comprendo. Antoine juega de 6. Griezmann no puede crear una ocasión si no tiene el balón, lo tenía que decir», escribió para luego arrepentirse y borrarlo. Tras un verano caliente en el que Griezmann jugó al despiste y a dejarse querer para salir del Atlético, la temporada del galo es decepcionante, casi tanto como el nivel del equipo madrileño.

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