El Real Madrid logró una victoria balsámica ante Las Palmas y se quita el mal sabor de boca de las derrotas ante Girona y Tottenham. No se quitará, seguramente el conjunto de Zidane, esa sensación de que algo no acaba de funcionar en el ataque blanco. Porque tan cierto es que acabaron goleando (3-0) como que lo hicieron ante la peor defensa de Primera División y un rival que ahora mismo no pasa por su mejor momento.

Buen ejemplo de ello es lo que le sigue costando al Madrid abrir el marcador. El equipo llega al área rival, pero ahí se le baja la persiana a sus atacantes. Especialmente desesperados parecen Benzema y Cristiano, que tuvieron sendas ocasiones que no pudieron transformar y acabaron el encuentro sin ver puerta. Sí lo consiguió Casemiro. Como no, a balón parado, la tabla de salvación madridista en tantas ocasiones. El brasileño remató en el segundo palo un saque de esquina para dar tranquilidad antes del descanso.

Pero sea cual sea el juego del Madrid, los partidos en el Bernabéu suelen dejar espectáculo. Más si Asensio está sobre el césped. El atacante, que sólo sabe hacer golazos, dejó otro para la galería al poco de iniciarse la segunda parte. Recogió un rechace tras otra jugada de estrategia y lanzó un misil con la zurda que se coló por la misma escuadra canaria. Imparable.

Con Las Palmas, con Vitolo como único faro, ya volcado, Isco puso la guinda a su buen partido rematando a puerta vacía un buen servicio de Cristiano Ronaldo. Lo siguió intentando el portugués hasta el final, pero no era su noche. La portería sigue haciéndosele pequeña al Madrid, de momento, como también demostró Sergio Ramos en otro remate que se le fue al larguero.