El principal programa de información deportiva de España, en horario nocturno pero con audiencia millonaria, arrancó su edición del viernes con un comentario editorial demoledor contra Gareth Bale, que incluyó la idea de que el Real Madrid debe (sin condicional) deshacerse del delantero galés. Bale no flirteó con el Barcelona ni insultó o menospreció a sus entrenadores o compañeros, mucho menos a los aficionados del club blanco. Su único pecado es volver a lesionarse. El delantero galés ha sufrido una nueva recaída y, por más que algunos medios del entorno del Real Madrid lleven tiempo pidiendo su cabeza, lo cierto es que su estrella en el club blanco empieza a apagarse.

Son ya 19 lesiones las que ha sufrido Gareth Bale desde su multimillonario traspaso desde el Tottenham hace 5 temporadas. En total, se ha perdido casi 80 partidos en su etapa en España, concentrados sobre todo en la temporada pasada y en la actual. El galés estaba a punto de reaparecer de la enésima molestia en su delicado sóleo, pero le ha sobrevenido una rotura fibrilar en otra zona de su tremenda musculatura del tren inferior. Es paradójico que semejante físico, un manual de anatomía en las fotos que capturan la explosividad de los muslos de Bale, pueda romperse tan fácilmente.

Bale siempre ha estado bajo sospecha en el Madrid, por sus lesiones, por su supuesta falta de adaptación, porque futbolísticamente tiene sólo un registro (correr al contragolpe y rematar, como si fuera poco)… Pero sobre todo porque taponaba la titularidad de Isco y, además, impedía que el Real Madrid pudiese jugar como el Barça. Para un club cuyo objetivo último es la grandeza, parece existir cierto complejo en sus últimos títulos ganados por la heroica y con el contragolpe como principal baza; por eso ahora hay tanta exaltación del Real Madrid de los centrocampistas: Kroos, Modric pero también Isco. Bale era la continuidad de los tres delanteros descolgados del trabajo colectivo y con escasa asociación. Era el eslabón más débil, porque se lesionaba más que Benzema. Y era aún más indescifrable para la prensa que el francés.

Ahora Bale volverá a perderse al menos otro mes de competición y, con toda seguridad, el Mundial de Clubes. Eso permite a Zidane seguir dando cuerda no ya a Isco, que se ha ganado ser titular indiscutible en el Madrid, sino a Asensio como primer recambio en ataque. Es más, cuando Bale vuelva a estar disponible, el marrón para Zizou es considerable: darle entrada en el equipo y volver atrás para jugar con tres delanteros o insistir en el esquema actual que obliga a dejar fuera al galés o a Benzema. “A Gareth le deseo una pronta recuperación; lo debe estar pasando muy mal. Es verdad que él lleva mucho tiempo lesionado. Pero ahí he estado yo también, trabajado mucho, esperado mi oportunidad. Y al final el fútbol es esto: son momentos que te pueden cambiar la vida”, dijo sin ápice de sentimentalismo Isco cuando supo la noticia.

Bendito problema, de todas formas. Lo cierto es que la baja de Bale y la incertidumbre que ya generan sus constantes problemas frustran, sobre todo, a Florentino Pérez: apostó muy fuerte por el galés para asegurarse un relevo sencillo a Cristiano Ronaldo, y ve cómo sigue dependiendo del portugués y sus goles para sostener el proyecto deportivo. Y su Cristiano no está del todo fino, el Madrid lo acusa, como sucede en Liga y demostró el Tottenham en sus dos duelos de Champions, A Gareth Bale se le acaba el tiempo y lo peor es que no es por su rendimiento.

No Hay Más Artículos