No solo tú estás apretando cada cinco minutos el botón de actualizar en la portada de Amazon esperando a que aparezca rebajado el precio de ese artículo que llevas meses queriendo comprar. En los despachos de los clubes tampoco dejan de levantar el teléfono para consultar ofertas. El Black Friday en el fútbol se llama mercado de invierno y abrirá el 1 de enero en España, Inglaterra, Francia y Alemania, y un día más tarde en Italia. Sin embargo, las mejores gangas hay que reservarlas con tiempo. En esas anda el FC Barcelona, que habría descubierto un artículo a muy buen precio. No es exactamente lo que tenía en su lista de la compra, pero el descuento resulta irresistible. Así que debe decidirse ya: ¿vale la pena hacerse con Mesut Özil por la sexta parte del precio de Philippe Coutinho?

Tras una pretemporada en la que acabó sometido a un exuberante Real Madrid, todo se ha encarrilado en el Barcelona. Lidera la Liga con desahogo mientras su mayor rival se ha extraviado; navega plácido por la Champions League; Paulinho ha cerrado bocas; Luis Suárez se está reencontrando con el gol; y Leo Messi sigue vistiendo la camiseta blaugrana (aunque se demora la firma de su renovación). Aun así, la complacencia en el fútbol de máximo nivel conduce al desastre. Así que en Can Barça quieren atar los cabos que quedaron sueltos el pasado verano, a saber: dar salida a excedentes como Arda Turan y contratar a un centrocampista ofensivo de campanillas.

El objetivo se sigue llamando Coutinho. Creen en Barcelona que, meses después de cerrarle las puertas, el Liverpool ya tiene claro que le va a ser imposible retener al jugador el próximo verano, más aún si Thiago Silva le hace guiños desde París, donde el saco del dinero parece no tener fondo. El valor del brasileño en el mercado ronda los 120 millones de euros y en Merseyside podrían aceptar mirar al futuro desde ahora mismo y echar el telón al drama de su estrella para reforzar la defensa.

Coutinho, de 25 años, aún posee el brillo de los futbolistas en ascenso, todo lo contrario que Özil, que acaba de cumplir los 29. Desde el punto de vista de la mercadotecnia, el alemán parece un artículo de segunda mano. Sin embargo, el de Gelsenkirchen no es un cualquiera: sigue siendo una pieza fundamental de la Mannschaft, máxima candidata al título en el Mundial de Rusia 2018; posee una calidad técnica de nivel top en Europa; y, pese a los altibajos, nunca ha dejado de producir en el Arsenal, convirtiéndose en el máximo asistente de los gunners en el último lustro. Además tiene una cuenta pendiente con un Real Madrid que le abrió las puertas, algo que siempre agrada a un sector de la masa culé.

Hay, por supuesto, factores que hacen sospechar de la oferta: sus ojos saltones en ocasiones han amanecido vidriosos, porque Mesut no fue el más aplicado de los deportistas; Arsène Wenger no va a pelear por retenerlo; y juega de 10, un puesto que como tal no existe en el Barcelona, pues Messi es 10, 8, 6 o todos esos puestos a la vez en función de las necesidades del juego.

Y aun así, cuesta resistirse a la tentación, porque cuando Mesut Özil da su mejor nivel nadie piensa que el fútbol de Özil sea 100 millones de euros inferior al de Coutinho. Por 20 millones de euros de traspaso, hablamos de una ganga que quién te diera a ti encontrar este Viernes Negro.

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