El Real Madrid ha inyectado cierta presión al líder Barcelona con su triunfo sobre el Málaga en el Santiago Bernabéu, aunque los blancos han vuelto a ofrecer un rendimiento bastante por debajo de lo esperado y solo pudieron sentenciar al cuadro andaluz cerca del final. La entrada de Luka Modric con 2-2 en el marcador resultaría clave para salvar un nuevo patinazo de los blancos ante su afición.

Visto el comienzo del choque, alguien podría pensar que los hombres de Zinedine Zidane tendrían una plácida tarde. Marcelo cabalgaba por su banda y su pase lo envió al larguero Cristiano Ronaldo, aunque por ahí andaba Karim Benzema para empujar el rechace. El francés enlaza así goles en dos partidos consecutivos despuñes del pequeño tirón de orejas de su entrenador. Sin embargo, el mejor futbolista local en esos instantes era Casemiro, tapando todos los huecos que dejaban sus compañeros un día más.

A pesar de su esfuerzo, el brasileño no puede estar en todas partes y tras un despiste de Raphael Varane, el Málaga empataba. Lo conseguía el uruguayo Diego Rolán con un chut cercano ante el que no podía hacer nada Kiko Casilla. Y entonces aparecía de nuevo Casemiro. Casi de inmediato, en un córner obtenido tras jugada personal suya, el centrocampista que hace de todo subía el 2-1 con un buen testarazo. Son los chispazos del Madrid.

Sin señales de un diluido Isco, Roberto repelía los intentos de Cristiano. Pero el Málaga no se rendía y debió convertir el 2-2 justo antes del descanso, cuando Gil Manzano anulaba la diana de Baysse por una inexistente falta sobre Carvajal. El Bernabéu y Zidane respiraban… aunque sólo duró unos instantes en la reanudación.

Porque el Madrid seguía a la deriva y porque el Málaga siguió creyendo pese a la injusticia arbitral previa. Los andaluces encontraron un filón por su banda derecha y por ahí nació el merecido empate, transformado gracias a un disparo lejano de Chory Castro. El Bernabéu entraba en histeria, especialmente hacia Gil Manzano (?) y Kiko Casilla.

Todo cambió con la entrada de Luka Modric. El croata aportó luz a la grisácea propuesta blanca, si bien el Málaga continuaba compitiendo con dignidad. El destino quiso destrozar su buena actuación con el 3-2, obra de Cristiano Ronaldo tras empujar el rechace de un penalti que le había parado Roberto en primera instancia. La enésima ocasión en la que el Madrid se salva in extremis después de un encuentro más que cuestionable.

No Hay Más Artículos