Bien, podemos resumir cualquier análisis de lo ocurrido en el (por otra parte) vibrante Valencia-Barcelona (1-1) en la imagen de arriba. El árbitro le echó una buena mano a Neto, portero del club levantino, que se metió entre las piernas el fuerte pero parable remate de Lionel Messi en la primera parte. El balón botó claramente detrás de la línea de gol pero ningún árbitro lo vio así. Y como España optó por pasar del VAR en el arranque de la Liga y habrá que esperar a la temporada siguiente para implantarlo, por no hablar de la más sencilla y asequible tecnología de línea de gol, pues el tanto se fue al limbo. En la semana en que Messi recibió su cuarta Bota de Oro al máximo goleador europeo, el argentino copa titulares por un gol que no fue (como Pelé, pero menos trascendente).

Cuando los árbitros ignoraron el gol de Messi, el partido estuvo apunto de cambiar radicalmente. El tanto de la Pulga era la culminación de la mejor disposición del Barça en el partido, moviendo la pelota con sentido pero sin demasiada profundidad, recuperando la pelota arriba, con Iniesta y Alba percutiendo por la izquierda y Messi súper activo con las piernas frescas. Pero cuando Messi festejaba el gol en una esquina y los árbitros decían que no, que no pasaba nada, el Valencia se lanzaba a la contra y Zaza la estropeó con un tiro desviado cuando tenía a un compañero mejor situado para encarar a Ter Stegen. Era el simbolismo de algo más prosaico. Había que celebrar y aprovechar que lo de Messi no valía. Porque de los últimos 33 goles del Barça al Valencia, 26 llegaban de la mano del argentino. Y así, por supuesto, llegó el 34.

El Valencia fue mejor que lo que fue en la primera parte y tras el descanso metió en más problemas al Barcelona con la rapidez de sus delanteros. Rodrigo acertó al cuarto de hora de la reanudación, dedicó el gol al presidente del Valencia recién fallecido y, de toparse con un árbitro picajoso, bien podría amonestarle por usar una peluca (no es uniforme). Pero el Barça de Valverde se niega a perder esta temporada, ya 19 partidos sin hacerlo. Messi, ofuscado en el descanso con la incomprensión de los colegiados, encontró su pase de siempre a Jordi Alba, el lateral goleador porque está en el perfil predilecto del mejor jugador del mundo. Como para desaprovecharlo. Otra asistencia más en un gol al Valencia.

“En el segundo tiempo hubo un momento en que íbamos a contrapié y jugábamos contra el tiempo y el espacio. Además contra un equipo que aprovecha bien las defensas adelantadas. Lo mejor para mí es que, como pasó en el campo del Atlético o en Getafe, el equipo se ha puesto por debajo y ha reaccionado”, valoró Ernesto Valverde. La Liga recibe una pizca de emoción porque el Madrid, de repente, recorta dos puntos. Hizo falta un grueso error arbitral y la pujanza de un Valencia recuperado para la competición.