Fabián Orellana está haciendo las maletas mientras lees este artículo. No va a hacer un año desde que llegó a Valencia y el chileno está preparándose para salir hacia Eibar. El talentoso mediapunta quiere relanzar su carrera tras la salida por la puerta de atrás del club donde alcanzó el mejor nivel de su vida, el Celta, tras problemas de vestuario. En Valencia no pudo seguir en la línea brillante que mostró en Vigo, y el Eibar apuesta fuerte por él. Y si Transfermarkt en lugar de ser una base de datos imprescindible para el aficionado al fútbol fuese una web de citas, no parece probable que la pareja Orellana-Mendilibar fuera la más compatible.

Pero el Eibar, con el serio, rígido, trabajador y efectivo entrenador vasco al frente, y con el binomio largamente establecido con el director deportivo Fran Garagarza, está decidido desde hace meses en que Orellana es el elegido para relanzar el juego ofensivo del equipo eibarrés, que no está al nivel de otros años. Orellana tiene fama de díscolo, de personalidad tan tímida y callada como en ocasiones problemática en la caseta. Y eso fue lo que le traicionó primero en Granada y luego en Vigo; en el primer club no le quisieron y casi nunca encajó, brilló y se hizo imprescindible en el Celta pero acabó casi despedido por enfrentarse a Eduardo Berizzo. “Una falta de respeto inaceptable”, dijo el Toto, causó la salida de Orellana por la puerta de atrás camino al Valencia.

Pero en el club ché no logró brillar en la pasada media temporada y ésta, la Liga de la resurrección del Valencia de la mano de Marcelino, apenas ha jugado un partido de Copa del Rey. Nada más. Entrenando sin opción de entrar siquiera en la convocatoria. Orellana es un descarte de lujo en una plantilla joven y en reconstrucción. Estuvo a punto de salir en verano, cuando a pesar de marcar goles en pretemporada pronto supo que con Rodrigo, Guedes, el emergente y local Carles Soler, Parejo más descolgado…le iban a taponar el sitio en el equipo de un Marcelino adicto al 4-4-2 donde un mediapunta clásico como el Poeta Orellana no cabe.

El Eibar necesita a un jugador del talento de Orellana, que demostró en el Celta nivel de jugador internacional con Chile e importante. Más con la lesión de Pedro León, el futbolista de más calidad del grupo vasco. Pero la incógnita es su carácter fuera del campo y su capacidad de sacrificio dentro de él. Algo que es irrenunciable con Mendilibar, un entrenador de la vieja escuela que no se anda con bromas. El bueno de José Luis quiere al Orellana que brilló con Luis Enrique y Berizzo en el Celta. No el que comete faltas de respeto inaceptables.

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