La Copa del Rey, como casi todos los productos de consumo españoles respecto a los ingleses, nunca tendrá la mística, ni el márketing ni los intangibles que convierten la FA Cup en lo que es, quizás la competición doméstica más internacional del mundo. Pero lo que de verdad daña a la Copa de España son años de maltrato auto infligido, mala organización, horarios demenciales, falta general de interés en la afición motivada seguramente por esos defectos anteriores, y sobre todo un sistema de competición que desincentiva a equipos medianos, y convierte a los pequeños en protagonistas de un sorteo de caridad con escenas lamentables cuando les toca Real Madrid y/o Barcelona. Pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, la Copa nos recuerda que es la competición más importante.

Sucedió este miércoles, con la eliminación de los dos gigantes vascos (Real Sociedad y Athletic de Bilbao) en sus campos a manos de equipos de la Segunda división B. Hablamos de equipos de calibre europeo perdiendo contra rivales del tercer escalón del fútbol español en eliminatorias jugadas a doble partido cuya resolución, además, es en el campo del equipo más fuerte. Todo ventajas. Y aún así, los modestísimos Lleida y Formentera demostraron por qué la Copa siempre merece la pena. Para más heroicidad, el Lleida iba 2-0 abajo en Anoeta y remontó para el 2-3 y dejar fuera a la Real. “Lo que ha ocurrido es un palo muy gordo, muy doloroso. No supimos responder a las expectativas. Es el mayor disgusto desde que llegué a San Sebastián. Habíamos generado mucha expectación con la Copa y no tuvimos ni la concentración ni la intensidad necesarias. Hay que preguntarse los motivos de la desconexión en la segunda parte“, dijo tras el batacazo Eusebio Sacristán.

A un centenar de kilómetros de allí, el Athletic (el segundo club con más títulos de Copa del Rey) caía de manera fea ante el Formentera, con un gol en el tiempo añadido. Los de Bilbao fueron incapaces de hacerle un gol al equipo balear en 180 minutos, dejando clara la crisis de los Leones. “No temo por mi puesto”, dice Cuco Ziganda tras el partido. Debería. La mayoría de los clubes españoles, empezando por Real Madrid y Barça, usan sus segundas (y terceras, si las tuvieran) unidades en la Copa porque no ven el torneo interesante, las televisiones tienden a ignorarla, la afición no se moviliza entre semana y muy tarde… Las eliminatorias a doble partido ayudan a cronificar ese pasotismo general. Si Fomentera y Lleida lograron lo que lograron en ese contexto, ¿qué no podría pasar con algo más de cariño a la competición?

El Barça goleó sin problemas, el Atlético sigue en su línea ligeramente asendente y Fernando Torres se reencontró con el gol, el Deportivo (casi sin querer) estuvo a un tris de darle la vuelta a un 1-4 en contra en campo contrario… La Copa del Rey merece la pena, sólo que nos lo recuerdan muy de vez en cuando. O, como dice Quique Sánchez Flores, “se la ponen muy fácil a Madrid y Barça”.

No Hay Más Artículos