Entre los avances en las retransmisiones deportivas y la locura en la que se han convertido las redes sociales, donde se mira con lupa hasta cómo saca la basura el vecino del cuarto izquierda, los árbitros, los de cualquier deporte, posiblemente estén ante su momento más difícil en la historia. Los que más lo sufren son los del fútbol, el más conservador de todos, donde para lo único que parece no interesar utilizar las mejoras que ofrece la tecnología es para ayudar a unos jueces que siguen quedando en evidencia semana tras semana.

No es fácil ser colegiado, y menos en el fútbol español, donde muchas veces interesa más la polémica que el juego. Sin embargo, a veces se dan casos tan sangrantes que es inevitable cuestionarse si están realmente preparados. Esa duda se cierne ahora mismo sobre Iglesias Villanueva, árbitro gallego de Primera División y que está semana seguramente habría preferido no levantarse de la cama después de dos graves errores que marcarán su carrera.

Todo empezó el pasado domingo, en el duelo que enfrentaba a Barcelona y Valencia en lo más alto de la clasificación. Cuando se estaba llegando al final de la primera parte Messi conectó un fuerte disparo desde la frontal que Neto no fue capaz de atajar. El balón entró en la portería claramente antes de que el meta lo sacara en un intento a la desesperada para solventar su error. Lo logró. Al menos a la vista de Iglesias Villanueva y su asistente, los dos únicos entre las 40.000 personas que había en Mestalla que no se dieron cuenta de que había sido gol.

Sólo unas semanas después de que la LFP anunciara que está dispuesta a implantar el VAR próximamente, en los últimos días no se habló de otra cosa que del trencilla y su fallo. Hasta ayer, cuando cometió otro, al menos, igual de doloroso. Quizá para compensar, quién sabe, Iglesias Villanueva pecó de exceso de vista donde el domingo lo había hecho por defecto, metiendo en el área una mano de Jorge Sáenz fuera de ella.

Fue en el Espanyol – Tenerife de Copa del Rey y este grave error tuvo incidencia directa en el resultado y en la eliminatoria. En la ida habían empatado 0-0 en las islas y el conjunto canario se había adelantado nada más comenzar el partido de vuelta en Cornellá. El penalti regalado por el colegiado no lo desaprovechó Gerard Moreno para empatar. El resultado final fue 3-2, lo que le permitió al Espanyol avanzar a la siguiente ronda por un gol, un gol que no debería haber subido al marcador, al menos no de penalti.

 

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