El inicio de diciembre puede traerle a los aficionados al fútbol español, no contemos aquí a los culés, un regalo de Navidad adelantado al devolverle la emoción a una Liga que parecía sentenciada. El Barcelona, que tras el derbi entre Atlético y Real Madrid de hace unas semanas se marchaba a diez puntos y prácticamente sentenciaba el título, ha sumado dos empates consecutivos y puede da esperanzas a sus perseguidores si logran hacer los deberes esta semana.

Si el otro día el protagonista del empate en Mestalla fue Iglesias Villanueva, esta vez le tocó acaparar el foco a otro gallego, aunque en este caso futbolista. Iago Aspas, que se está convirtiendo en una pesadilla para los azulgrana, cuajó un gran encuentro y le permitió al Celta llevarse un empate del Camp Nou. Era la primera vez desde hace un año que un rival se lleva algo del estadio catalán. Nadie en Liga lo había conseguido desde el Madrid en el clásico de la primera vuelta de la temporada pasada.

El delantero celeste fue el encargado de conducir todas los contragolpes de su equipo, casi siempre con acierto. Él mismo, con su cuarto tanto en seis partidos ante el Barcelona, abrió el marcador después de rematar a puerta vacía el enésimo milagro de Ter Stegen ante Máxi Gómez. El portero alemán sigue minando la moral de todos los delanteros de la competición, exigiendo siempre un remate más para batirlo.

El brillo de Aspas fue tal que por un momento incluso se obvió que Messi estaba en el campo. Pero el argentino no tardó en reclamar su cuota de protagonismo para empatar el encuentro tras un buen pase de Paulinho y dar esa preasistencia marca de la casa para que Jordi Alba dejase a Luis Suárez sólo delante del portero. No falló el uruguayo esta vez, aunque volvió a completar un partido discreto.

Tras la remontada parecía sólo cuestión de tiempo que el Barça marcarse el tercero, pero de nuevo apareció Iago Aspas. Primero superó a Umtiti en carrera, que acabó lesionado dejando otra mala noticia para Valverde, y ya dentro del área se deshizo de Jordi Alba con una facilidad insultante. Esta vez se aseguró de entretener lo suficiente a Ter Stegen antes de ceder de nuevo a Maxi Gómez, que a la segunda no falló. El uruguayo sigue refrendando con goles la apuesta del Celta, que con el empate en campo del Barça da más pimienta a la Liga.

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