Algo no está bien del todo en el momento deportivo del Real Madrid cuando los rumores de fichajes para el mercado de invierno o el siguiente de verano son incesantes. A algunos de la actual plantilla les están haciendo sentir que su silla se puede mover en cualquier momento, y otros siguen escocidos por lo que dijo Cristiano Ronaldo, que el actual grupo de jugadores es peor sin James, Pepe y Morata. Que si Kepa es el portero para ya, que si David Luiz (???), ahora que si Salah… Mientras eso ocurre y Zinedine Zidane insiste en que no hay nada más que él pueda hacer y nada de más por lo que preocuparse, el Real Madrid sigue sin llegar la nivel del campeón de Europa y, en San Mamés, se estrelló con la épica. El equipo blanco desperdició el tropiezo del Barcelona ante el Celta y no pudo pasar del empate ante el Athletic de Bilbao (0-0).

“El Real Madrid está a 8 puntos del Barcelona por la falta de gol. Respecto al año pasado cambian los resultados. Veo el partido de hoy y no puedo decir que juguemos distinto al año pasado“, dijo Zidane en sala de prensa tras el empate. Si de verdad cree eso, esa afirmación no deja muy bien al nivel del último campeón de la Champions. El Madrid volvió a ser poco claro en los metros finales, volvió a añorar al mejor Cristiano Ronaldo (por más que el luso rozase el gol en un par de ocasiones, sigue peleado con la red en Liga), acabó el partido sin Isco ni Benzema, Modric está lejos de su mejor nivel… Y Keylor Navas fue clave con paradas a Aduriz y Williams, que bien pudieron alterar el rumbo del partido.

El Madrid perdió el control del juego en el tramo final del primer acto y en el arranque del segundo, y bien pudo salir trasquilado de San Mamés si el Athletic tuviese fuerzas en los últimos 20 minutos para aprovechar la expulsión de Sergio Ramos. El central del Madrid se convirtió así en el jugador que ha visto más veces la tarjeta roja en la historia de la Liga española. No tiene más sitio para tatuajes, pero sería un buen friso. Antes de eso, sin embargo, Ramos pudo ver su segunda amarilla y un penalti clave si le hubiesen cazado una zancadilla sin balón a Raúl García.

El asedio final del Real Madrid, que tantas veces le funcionó, se quedó en casi nada ante Kepa, seguro en el escaparate con todas las miradas puestas en él. El Athletic está en un momento muy delicado, cerca del descenso, eliminado en Copa del Rey tras un bochorno ante un equipo de Segunda B, y con su entrenador cuestionadísimo. Nada de eso le facilitó la cosa al insulso Real Madrid de esta temporada, que aunque se quejó de una ventaja mal aplicada por el árbitro que pudo terminar en el esperado gol, poco tiene que anteponer desde el discurso del fútbol.