Javier Mascherano está en la cuenta atrás para cerrar su etapa en el Barcelona, un club al que llegó “para jugar poco”, según le dijo Guardiola cuando el argentino entró por primera vez en la ciudad deportiva del club azulgrana. El Jefecito supo venderse y reinventarse como improvisado defensor central por su velocidad al corte y por sus agallas, y así logró hacerse un hueco en un estilo que no le pegaba en absoluto. Seis años después, el propio Mascherano le ha puesto fecha de caducidad a su estadía en la capital catalana, consciente de que el tiempo no perdona a nadie, y menos al primerísimo nivel.

“Se acerca [el momento de dejar el Barça], lo tengo clarísimo. Soy un convencido de que las etapas hay que cerrarlas en la vida y la del Barcelona está cerca de cerrarse. Creo saber cuándo, pero no la voy a decir. Aún no decidí dónde voy a jugar. Y porque tampoco le dije al presidente que me iba en junio”, confesó Mascherano a la revista El Gráfico en una larga entrevista. El centrocampista de la selección argentina tiene contrato hasta el 2019 pero desde su país vienen informando que podría incluso salir del Barça en enero de este 2018. El Jefecito ha percibido su pérdida de importancia esta temporada, con participación apenas en 10 partidos y actualmente lesionado.

Para quienes tampoco le hayan visto con el Barça, el nivel que mostró Mascherano en partidos decisivos de la Albiceleste camino del Mundial de Rusia 2018 fue preocupante. Peleado con el balón a pesar de jugar de libre en una posición que le permitía la salida de pelota y jugar al quite, más lento de lo habitual, Mascherano parecía una versión muy envejecida del futbolista que se ganó prestigio europeo en el Liverpool y supo adaptarse en el Barcelona. Ahora siente la tentación del fútbol chino y también de la MLS. Pero el fútbol es tremendamente caprichoso y la resignación de Masche se da de bruces con la urgencia que de repente tiene el Barça en la zona defensiva.

Umtiti se ha lesionado para dos meses y Mascherano reaparecerá antes en un tramo de competición en el que el Barça defiende ventaja en la Liga con los resultados cayendo al nivel del juego mostrado en los últimos meses. Y con el duelo contra el Real Madrid para cerrar el año. Vermaelen, un jugador que parecía más fuera que dentro del club, ha surgido de la nada como primer relevo del central francés. Un defensor descartado por el Celta y que juega en el filial del Barça en Segunda división, David Costas, está cada vez más cerca de debutar con el primer equipo. En ese contexto, Ernesto Valverde está a una sancíon de Piqué o una lesión del catalán (y, más probablemente, Vermaelen) de volver a tener que echar mano de Mascherano.

“Me duele que digan que soy un vendehumo cuando suelo ser el primero en reconocer que soy un desastre cuando juego mal, o que juego porque soy amigo de Messi eso es una falta de respeto. ¿330 partidos en Barcelona por ser amigo de alguien? ¿150 partidos en el Liverpool y 140 partidos en la selección por ser amigo de alguien?”, se defiende Mascherano en esa entrevista a El Gráfico de quienes le critican en las últimas horas de su etapa en el Barça. Y puede que tenga que volver a demostrar su valía en un momento de urgencia, cuando su cabeza ya parecía estar en la mudanza.