No hay una semana tranquila para Antoine Griezmann. Justo cuando el delantero francés parecía apaciguar a base de goles las críticas por su flojo arranque de temporada y sus continuos devaneos con clubes ajenos al Atlético de Madrid para un futuro cercano, llega un bomba en forma de conflicto burocrático entre la entidad colchonera y el Barcelona. Cuando Guillermo Amor, el exfutbolista del Barça ahora encargado de las relaciones institucionales del club azulgrana, reconoció de manera un poco torpe (¿o no?) que el Barça se había acercado al entorno de Griezmann para hablar (suponemos que de un futuro fichaje y no de la situación política), se desató una guerra de consecuencias imprevisibles.

El Atlético de Madrid ha denunciado al Barcelona ante la FIFA por entender que el club catalán ha comenzado negociaciones con un jugador bajo contrato. Griezmann renovó recientemente su relación con el Atleti hasta el 2022, un movimiento que muchos interpretaron más como una vía de seguridad del club madrileño para tener una cláusula elevada ante posibles compradores que como una muestra de compromiso del futbolista francés. Todo basado en las declaraciones de Amor tras la goleada de su Barça sobre el Deportivo de La Coruña: “Es posible que sea así, puede que haya habido un acercamiento, buenas relaciones… Como en el caso de Griezmann puede haber otros jugadores con os que se esté entablando una relación, como se suele hacer en el trabajo de los clubes”, dijo el directivo azulgrana tras lo publicado por Sport el día anterior.

El Atlético de Madrid entiende que las palabras de Amor demuestran una negociación que los estatutos de la FIFA no permiten con jugadores que tengan contrato en vigor. Además, creen que el movimiento del Barça quiere provocar desestabilización en el equipo colchonero, hoy por hoy su rival más cercano en la Liga. La denuncia ante la FIFA es una acusación seria que el máximo organismo del fútbol mundial ha atendido en otras ocasiones. La consecuencia es clara: impedir al club acusado fichar en dos ventanas (invierno y verano, o verano e invierno). Nantes y Roma fueron castigados en su momento por las contrataciones de Mexes y de Bangoura, respectivamente, y el Chelsea se quedó con la mitad de castigo por el fichaje de Gael Kakuta.

¿Fue casual lo de Guillermo Amor, o un patinazo propio de quien lleva poco tiempo en el puesto? Parece lo segundo, pero justo el mismo día que se confirmó la denuncia del Atlético se filtró un vídeo grabado con cámara oculta del presidente del Barça, Josep Maria Bartomeu, quejándose de una campaña en su contra a costa de la situación política en Cataluña. Bartomeu es un presidente muy impopular en un amplio sector de la afición culé, y un fichaje como el de Griezmann podría ayudar a restituir su imagen. Sólo que el tiro le puede salir en la dirección contraria si la FIFA actúa.