Quizás la noticia no está en que Paco Jémez es el nuevo entrenador de la UD Las Palmas. Quizás la noticia sea simplemente que el equipo canario tiene definitivamente un entrenador. La historia del banquillo amarillo esta temporada ha sido la de un circo, con técnicos que iban a ser y no fueron, como De Zerbi; otros como Manolo Márquez que dieron la espantada y situaron a un Valerón sin carné de entrenador al borde de la alternativa; algunos que se estrellaron estrepitosamente como Pako Ayestarán; y los que, como Paquito Ortiz, tuvieron que calentar el asiento porque los problemas burocráticos impidieron la llegada del elegido, Jorge Almirón. Así que la directiva isleña ha decidido seguir la letra del mayor éxito de Encarnita Polo y hacerse un “Paco, Paco, Paco“: de Pako, a Paquito, para terminar en el gran Paco del fútbol español: Jémez.

Las Palmas es colista de La Liga Santander con solo 11 puntos ganados de 51 disputados (tres victorias, dos empates, 12 derrotas). El equipo que vivió momentos de excelencia con Quique Setién como entrenador, ha prolongado en esta campaña la caída que lo acompañó durante el último tercio de la anterior. El añadido de nombres como Vitolo, Calleri o Rémy generó una expectación totalmente defraudada.

Algo parecido sucedió con su nuevo entrenador. Jémez se hizo un nombre como técnico en la Primera División gracias a la audacia con la que se presentaba en cualquier campo su modesto Rayo Vallecano. Fue el entrenador español de moda y sonó para empresas mayores, pero tropezó en otro equipo también víctima de sus propias expectativas, como el Granada. Paseó su buen cartel en el Cruz Azul de México, que pudo pagar su nada modesto caché. Allí se enfrentó a los ajenos y convenció a los propios. Una eliminación tempranera en la pelea por el título lo situó de nuevo en órbita del campeonato español.

Paco Jémez se ha tomado un mes de descanso para estar con su familia en A Coruña. Desde allí esperó ofertas. Frustrado el fichaje de Almirón, acabó aceptando ser el segundo plato de Las Palmas, una plaza que ya conoce. Entrenó a los canarios en Segunda División. Ahora el club y él se dan seis meses de tiempo, un contrato hasta final de temporada para ver si logran un beneficio mutuo: situarse a la altura de las expectativas que los rodeaban no hace tanto tiempo.

“Más que un proyecto deportivo, me lo tomo como un reto personal”, explicó el técnico al confirmarse su contratación. Tiene trabajo por delante. Su nuevo equipo perdía 0-2 en Getafe, mientras él observaba desde la grada los errores groseros en el área propia y ajena que deberá corregir.