¿Es Leo Messi como Stephen Curry? Alguno podría pensar que esos libres directos a apenas 10 metros de la frontal del área, perfilados para su zurda, son tan sencillos para el argentino como un triple sin marca para el base de los Warriors. O que la capacidad de llevar la pelota pegada al pie entre un mar de rivales de la Pulga recuerda la exhibición de bote del dos veces MVP de la NBA. Sin embargo, nunca más se parecieron Messi y Curry que cuando el Barcelona desequilibró el Clásico ante el Real Madrid al cuarto de hora del segundo tiempo. Para entonces, el partido ya era distinto al de la primera parte, de más dominio blanco, pero esa jugada en la que Kovacic respetó quizás demasiado la grandeza de Messi le costó caro al Madrid. El Barça acabaría ganando con comodidad y contundencia, un 0-3 que refleja a la perfección las virtudes del equipo de Valverde: eficacia arriba, solidez atrás, resultados apabullantes que aparcan el debate del famoso modelo de juego y, sobre todo, 14 puntos de distancia con el gran rival.

Fue el efecto Curry que Messi ejerció sobre la defensa del Real Madrid lo que facilitó el 0-1. Busquets salió desde atrás con una claridad envidiable, Rakitic recibió en campo propio y se lanzó a una arrancada de final incierto. Pero Kovacic (la gran novedad en el once local, pensado para parar a Leo y para moverse a espaldas de los centrocampistas azulgranas) vio que el destinatario lógico de un pase del croata era Messi (¿cuándo no sería la mejor opción para pasarle la pelota a alguien?) y decidió seguirle, dejando el camino expedito a su compatriota. Curry ejerce la misma fuerza gravitatoria en la NBA, cambiando el paradigma de la defensa de un contragolpe en baloncesto. Es muy habitual ahora en un partido de los Warriors ver cómo los rivales desisten de parar al jugador que lleva el balón para evitar a toda costa liberar a Curry un tiro de tres que, con mucha probabilidad, va a anotar, aunque eso conceda al poseedor de la pelota una canasta de dos sencilla. A Kovacic se le debió pasar eso por la cabeza, impedir que Messi reciba la pelota aunque estuviera a 40 metros de la portería de Keylor Navas.

Eso abrió camino a Rakitic, que encontró a Sergi Roberto totalmente cómodo en el interior del área. El canterano del Barça y heredero de la esencia de La Masía en el equipo, siempre letal en el Bernabéu, tenía la asistencia a Luis Suárez en la cabeza antes de poder ejecutarla. El gol rompió al Real Madrid, que había hecho un buen trabajo en el primer tiempo con una presión muy efectiva en campo rival, con alguna llegada de peligro y controlando en general el juego. Ter Stegen frustró a Cristiano Ronaldo en la mejor ocasión de los blancos, y el luso falló cuando no suele en el punto de penalti, rematando al aire.

El Barça fue paciente: Paulinho tuvo dos buenos remates en acciones generadas por Messi, a las que respondió Keylor Navas. Y en el segundo tiempo, el equipo de Valverde se juntó mejor alrededor del balón, Sergi Roberto auxilió más a Busquets e Iniesta y el Barça olió la sangre y no perdonó. Ter Stegen paró su cuota, sí, convertido en el segundo mejor jugador del Barça, y el Madrid generó sus ocasiones tras la entrada en campo de Gareth Bale y Marco Asensio. Era difícil para los blancos tras la expulsión de Carvajal por evitar con las manos el gol de Paulinho que desembocó en el penalti transformado por Messi. La Pulga superó a Gerd Muller como el mayor goleador de la historia en un solo club, y se convirtió en el jugador que más goles le ha hecho al Real Madrid.

Más allá de la distancia en Liga, 14 puntos a falta de que el Real Madrid dispute su partido pendiente por la conquista del Mundial de Clubes, la victoria del Barcelona pone el acento en la bajada considerable de rendimiento del equipo de Zidane. Parece que fue hace una eternidad cuando los blancos le dieron un serio meneo al Barça en la Supercopa de España, dejando a los de Ernesto Valverde dudando del nuevo entrenador, del nuevo estilo, huérfanos de Neymar… La situación se ha vuelto del revés, y ahora Zidane pasa a ser cuestionado por no alinear a Isco (el mejor jugador del Madrid esta temporada). El Barcelona deja muy tocado a su gran rival y con la Liga casi en las manos tras las derrotas de sus inmediatos perseguidores. Zidane espera que ahora no tenga mayores consecuencias.

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