El Tottenham se perfila para otra temporada más de lucha por el cuarto puesto, quizás como mucho el tercero, en una Premier League que se pone muy cara en los puestos de Champions. A pesar de años de ventas millonarias y alguna compra rutilante, las mejores opciones del equipo londinense para el futuro inmediato siguen siendo Dele Alli y Harry Kane. El primero está en una fase de melancolía futbolística, pero el segundo no deja pasar una. Su último hat trick al Burnley lo corrobora: Kane es el máximo anotador de Inglaterra, con 15 goles en 19 partidos. Y su ansia goleadora es la única amenaza para que Leo Messi no termine el 2017 como el máximo rompe redes del fútbol europeo.

En el inminente Boxing Day del fútbol inglés, que le otorga a Kane un partido extra en relación a Messi, el delantero de la selección de los tres leones puede aumentar su cuenta del año a 53 goles, los mismos de Cristiano Ronaldo, Cavani y Lewandowski. La compañía ya es de por sí bastante eminente. Por encima de la élite de los goleadores continentales está apenas Leo Messi, por un gol, el que hizo en el Clásico ante el Real Madrid este sábado. Pero Cristiano, Edinson y Robert no juegan más hasta el final del año, y Kane sí. Ante el Southampton, si hace lo que suele, puede marcar una, dos veces. Hasta tres, si tiene un día inspirado. Y así superar a Messi como el máximo anotador del año.

Harry Kane ya tiene un pequeño galardón que llevarse a su ego este 2017: con su hat trick al Burnley superó el récord de Alan Shearer de 36 goles en Premier League en un año natural. ¿Puede haber mayor reconocimiento para un goleador inglés que parte de la vieja escuela para adaptarse al nuevo fútbol que superar al mítico delantero del Newcastle y Blackburn Rovers? Sí, claro: superar a Messi en algo.

Por si acaso, el técnico del Tottenham, Mauricio Pochettino, le pone la zanahoria delante a Kane: “Aún puede mejorar. Los futbolistas llegan a su mejor nivel a los 27, 28, 29… Todo depende de lo profesional que seas. Si sigue trabajando duro cada día y nunca cambia su mentalidad, puede jugar hasta cuando quiera. Para mí, aún puede mejorar su juego”. El problema para los Spurs es si Harry Kane mejora su juego y aplica su misma mentalidad en otro club europeo, que casualmente también viste de blanco y cuya afición pita sistemáticamente al jugador que ocupa su misma demarcación en el campo.