No es fácil ser delantero en el Barcelona. A ver, que no se ofenda nadie. Más difícil es ser delantero en el Alcorcón o en el Rápido de Bouzas, por decir algo. Pero hay una complicación inherente a ser el cuchillo en un club acostumbrado a guisar a fuego lento, a hacer pucheros y platos de larga cocción para comer con cuchara. Cuesta adaptarse a ser punzante en un equipo que, tradicionalmente, quiere elaborar el juego de una manera redonda. Más aún si, como sucede desde hace años, estás al servicio de lo que ordene el mejor cocinero del mundo.

En el Barça del siglo XXI, Lionel Messi son las lentejas: o las comes, o las dejas. Le costó tragarlas a Eto’o o a Ibrahimovic, por citar algún ejemplo. A Luis Suárez le encantan y por eso ha firmado ya 131 goles en 169 partidos con el conjunto blaugrana, en tres temporadas y media. Suárez siempre se sienta a la mesa, porque es un glotón que ya ha alcanzado los 400 goles en su carrera.

El tanto 400 sirvió para abrir la última victoria culé en el Santiago Bernabéu. Fue un gol importante: por lo redondo de la cifra, por los puntos que valía y que sirven en bandeja el título de Liga, y porque certificaba que el delantero uruguayo ha enterrado su sequía de inicio de temporada.

El cambio de entrenador en el Barcelona había desenfocado ligeramente a Luis Suárez: con Dembélé fuera por lesión y con Deulofeu fracasando en su segunda oportunidad en Can Barça, Ernesto Valverde aceptó que el ataque blaugrana ya no podía funcionar replicando lo que venía haciendo con Neymar Jr. Las molestias físicas que venía arrastrando y que prolongó por contribuir a la clasificación mundialista de Uruguay también perjudicaron la adaptación del charrúa al nuevo plan. Para lo que en él es habitual, Suárez se encontró en demasiadas ocasiones con los postes y con el cuerpo del portero. Atado a Messi, el Barça se resignó a manejar resultados cortos por la falta de eficacia de su delantero. Eso ya parece pasado.

Luis Suárez contabiliza ahora diez dianas en La Liga, sumando siete en las últimas seis jornadas. Es el tercer máximo realizador del campeonato. Es el séptimo máximo goleador de la historia del Barça, empatado con Samuel Eto’o. Claro que el delantero americano ha necesitado 68 partidos menos que el africano para llegar a los 131 tantos. Igualó la marca realizadora del brasileño Rivaldo con cien apariciones menos y al ritmo que va no tardará en emparejarse con mitos clásicos del barcelonismo como Alcántara y Escolà.

A sus 30 años, Suárez tiene un hueco reservado en la historia del fútbol uruguayo y en la de los grandes clubes del fútbol europeo que jalonan su trayectoria: Ajax (111 goles), Liverpool (82 goles) y Barcelona. Voraz como los mejores arietes y gran amigo de Messi, piensa seguir sentándose puntual a la mesa.

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