“No aprendí inglés, una pena”, dijo Diego Costa rememorando su paso por el Chelsea durante el acto de su presentación como flamante refuerzo del Atlético de Madrid. Esa confesión con algo de sorna habla del particular carácter del delantero brasileño con pasaporte español: el ariete nacido en Lagarto pasa por el fútbol obligando a los demás a adaptarse a él, en lugar de intentar encajar él en el entorno.

Por eso está feliz de volver al club colchonero y por eso Simeone lo anhelaba: Costa y el Atleti hablan en el mismo idioma. En escenarios como el de la selección española, donde ya hay un lenguaje futbolístico con poso, al jugador le cuesta más integrarse. En Londres se cansó del técnico Antonio Conte y lo dejó con la palabra en la boca. Tras un verano esperpéntico, se ha salido con la suya y ha dicho él la última palabra:  “El Chelsea ha estado muy bien, la gente, la afición, los compañeros, todos me ayudaron bastante y me hicieron la vida más fácil. El Chelsea es un gran club y le tengo un cariño especial por todo lo que me ha dado. Solo puedo decir cosas buenas”. Obsérvese que en esa relación de elementos no cita a su exentrenador. Diego es un futbolista rabudo en el campo y en el micrófono.

A pesar de pasarse media temporada sin competir por la sanción que impedía al Atleti inscribir nuevos fichajes, los del Wanda Metropolitano no juegan a la ruleta: han pagado 55 millones de euros por una garantía. Hay que recordar que antes de rebelarse contra Conte, Diego Costa jugó tres temporadas y alzó dos títulos de Premier League: 58 goles y 24 asistencias en 120 partidos como blue le otorgan gran mérito en esas conquistas. Simeone, que ha construido un equipo más difícil de vencer que nunca, aguarda que su nuevo ariete recuerde todo lo aprendido antes de su marcha a Londres y rinda de inmediato: plug and play. Costa debe aportar el gol que tanto echa de menos el Atleti y descargar de trabajo a un despistado Antoine Griezmann. “Me he preparado bien y estoy ansioso por jugar y hacer lo que tengo que hacer, ayudar al equipo y marcar goles”, anunció el goleador al posar con la camiseta número 18 que lucirá en esta etapa.

Tampoco se olvida Costa de que hay Mundial el próximo verano y La Roja le ha buscado recambios: “Si empiezo a meter goles y el equipo va bien, será más fácil estar en las convocatorias de Lopetegui. Voy a dar el máximo y luego el mister decidirá lo que tiene que hacer”.
También le gustaría recuperar un sitio en la selección a Vitolo, el otro atlético de nuevo cuño que se presentaba hoy ante su público, pero hacia el que apuntaban menos focos. El canario, repudiado por el Sevilla tras su grotesca salida, dejó un poso discreto en esa estación de paso para él que fue la UD Las Palmas. Seis meses después cae de pie en el Atleti. El desencuentro del Cholo con Yannick Carrasco, que ha dejado al extremo belga en la rampa de salida del club, supone una oportunidad de oro para Vitolo. El nuevo dorsal 23 llega necesitado de cariño: “Ojalá que me quieran mucho, pero para eso tendré que ganármelos en el campo”.

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