El mercado de invierno en el fútbol español suele servir para arreglar con parches a equipos mal planificados o castigados por las lesiones. Ese paradigma puede cambiar con el tiempo cuando los equipos más poderosos económicamente pierdan el miedo a invertir lo mismo que en verano, limpiadas las limitaciones antiguas de partidos jugados en el mismo país y todavía lastrados por la imposibilidad de jugar competición europea con dos clubes distintos. Aún así, para la clase media-alta se presentan pocas oportunidades mejores que la de Sandro Ramírez. El delantero canario es una víctima colateral de la crisis del Everton y también del choque cultural de los españoles en la Premier League. Y eso lo convierte en objeto de deseo en esta ventana de fichajes.

Sandro no congenió en el Everton con Ronald Koeman para ayudar a llenar el vacío dejado por Lukaku, y si con el holandés no entraba en el ritmo, con un viejo defensor del lado más british del fútbol inglés como Sam Allardyce la cosa estaba clara. «Sandro no ha cogido el ritmo de la Premier League y no ha podido mostrar lo que mostró en España«, dijo el muy inglés técnico del Everton, antes de dejar al español fuera de la lista de convocados del partido contra el Southampton. Sandro hizo las maletas de Málaga a Liverpool por apenas 6 millones de euros, una ganga en el pasado mercado tras los 16 goles marcados con el conjunto andaluz.

Pero en el Everton apenas ha anotado 1 y jugado muy poco. Es una historia que se repite en jugadores españoles de la clase media, no estelar. Aceptan ofertas millonarias de clubes ingleses (ni siquiera necesariamente de la Premier), atraídos por los altísimos salarios que equipos sin pedigrí europeo pueden ofrecerles. La gran mayoría dura poco: ni siquiera una temporada entera, como todo parece indicar que será el caso de Sandro. Lo que sí consiguen es aumentar notablemente su caché, con sueldos y contratos de larga duración que los convierten en difícilmente accesibles para clubes españoles de la zona baja. A la puerta de Sandro está llamando con insistencia el Valencia, para reforzar su delantera y el proyecto resucitado por Marcelino.

Al Valencia le ha salido un duro competidor. El Sevilla, huérfano de un goleador de garantías, quiere probar con Sandro por si lo encuentra a un precio razonable. El canario tiene contrato con el Everton por unos cuantos años más y cobra 3 millones de euros por cada uno. Mucho para una apuesta que quizás no sea titular ni en el conjunto andaluz y ni en el Valencia. A muchos otros equipos españoles les gustaría contar con Sandro, que rozó la selección española con los dedos por su temporada en Málaga. Pero muy pocos podrán pagar siquiera una cesión del canario. Será una de las grandes historias del mercado de verano.

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