Es difícil ser aficionado de un equipo de fútbol y no ilusionarse cada mes de enero. El mercado de invierno siempre aparece como una oportunidad de romper con la monotonía, bien para levantar el ánimo a los que van mal, o para acabar de reafirmar a los que necesitan menos retoques. En esas están los seguidores del Atlético de Madrid, que para mayor suerte no han tenido que esperar para abrir sus nuevos juguetes, porque el club colchonero ya tenía a sus fichajes en casa.

Sin poder inscribir a jugadores durante el verano por una sanción de la FIFA, el club rojiblanco se había encargado de hacer los deberes igualmente con las incorporaciones de Vitolo y, sobre todo, la de Diego Costa. El regreso del delantero hispano-brasileño era la noticia más esperada para su hinchada, que anhelaba no había vuelto a adorar a ningún delantero desde su marcha al Chelsea.

Después de varios meses de entrenamiento para ponerse en forma, digamos que su imagen después de apenas realizar pretemporada con el conjunto inglés no era la más apropiada para un futbolista profesional, la espera ha terminado y Costa parece decidido a recuperar el tiempo perdido.

Simeone, también desesperado por volver a contar con un punta como él, no quiso esperar y en la primera oportunidad que ha tenido lo ha sacado al campo. En el estreno del año para el Atlético, en Copa en el campo del Lleida, Diego Costa saltó al césped cual mascota a la que le liberan de su correa. Fue suplente, entró en el minuto 63 y en el 69 ya había marcado un gol. En su primer disparo. Y como todo atlético sabe, el delantero no tiene término medio ni modo ahorro. En la jugada de su primer tanto, en la que fue con todo, recibió un fuerte golpe en la rodilla que hizo temerse lo peor por un momento. Tras contener la respiración por unos minutos, lo que tardaron los médicos en atenderlo en la banda, la hinchada colchonera sintió de nuevo el pulso cuando el de Lagarto salió al césped para terminar el encuentro sin problemas y protagonizar una de sus habituales broncas con un rival.

Todo fue felicidad rojiblanca, que también vio el debut de Vitolo en un triunfo fácil en el que también marcaron Godín, Torres y Griezmann (0-4). Ninguno de los dos llega a tiempo para evitar la eliminación en Champions, pero lo que sí está claro es que el Atlético, con estos dos nuevos refuerzos que además buscan mantenerse en la línea de visión de Lopetegui para el Mundial, peleará por todas las competiciones en las que todavía está vivo.