Los ánimos tenían que enfriarse. Quizás por eso el fichaje de Philippe Coutinho por el FC Barcelona ha sido posible en invierno. En verano la directiva culé sudaba para explicar el adiós de Neymar Jr. y la incapacidad de contratar un relevo. En verano el Liverpool se negaba a vender a su estrella por menos de lo que exigían los nuevos baremos del mercado. Con el frío y el cambio de año ha llegado el entendimiento.

El Barça cree que Coutinho es especial y lo paga como tal: 120 millones de euros de traspaso y otros 40 en variables por un contrato que lo vestirá de blaugrana hasta 2023. Lo paga pese a que no lo va a poder usar en Europa esta temporada. Es el fichaje más caro de la historia del fútbol español y el segundo más caro del fútbol mundial tras el del hombre cuyo hueco viene a tapar.

El PSG entregó 222 millones por Neymar. El Barcelona ha invertido 305 millones en suplirlo: 145 por un Dembélé casi inédito por las lesiones y estos 160 por el compatriota de Ney. En realidad, no solo cubre una vacante. En el Nou Camp piensan que Coutinho soluciona múltiples incógnitas. El Barcelona quiere a Philippe para ser él mismo y para ser todo cuanto no han sido en los últimos tiempos Arda Turan, André Gomes o Gerard Deulofeu. Debería mejorar inmediatamente las prestaciones de todos sus predecesores. Y aunque no lo van a poder alinear en la actual Champions League por haber jugado ya con el Liverpool, su presencia servirá también para dar todo el descanso que necesita Andrés Iniesta a estas alturas de su carrera para jugar entre semana.

A sus 25 años, diestro y menudo como los centrocampistas de La Masía (mide 1,71 metros de estatura), el de Río de Janeiro funciona en casi todos los lugares del campo rival: puede operar como interior y como extremo por las dos bandas o enganchar por el centro con un delantero. Ernesto Valverde lo podría situar en cualquiera de los flancos del mediocampo o del tridente en el canónico 4-3-3 barcelonista o darle cualquier puesto ofensivo, excepto el nueve, en un 4-4-2.

Coutinho va a vivir sus años de plenitud en Can Barça, salvo que alguien abone los 400 millones de euros de cláusula de rescisión. Ya conoce a Luis Suárez de sus años en Merseyside. Ya conoce a Paulinho de la canarinha. Ya conoce la Ciudad Condal, porque vistió con gran brillo la camiseta del Espanyol durante media temporada en 2012 cedido por el Inter de Milán. No conoce a Messi, pero está a punto de hacerlo.

Se trata del fichaje de invierno más caro de la historia del fútbol. Y como la temporada está en marcha, todos deben mirar al frente sin perder tiempo. Lo hace ya el Barça, preocupado ahora en reforzar su defensa con Yerri Mina. Y lo tiene que que hacer el Liverpool. Jürgen Klopp concedió con resignación que “desde este verano Coutinho estaba desesperado por marcharse al Barça. Nosotros hemos intentado que se quedara en el club por todas las maneras posibles pero él lo tenía claro”. En Anfield devuelven el dinero a los que estamparon camisetas con su nombre. En Barcelona las están serigrafiando.