El fútbol no tiene memoria, una frase tan tópica como cierta amenaza estos días con dejar sin validez el histórico 2017 que ha vivido el Real Madrid. Los días de títulos y éxitos que se prolongaron hasta agosto, cuando tras atropellar al Barça parecía que su hegemonía seguiría sin tener discusión. El problema es que la resaca está siendo un poco más dura de lo que podía parecer. Después de perder El Clásico y empatar este fin de semana en el campo del Celta, el conjunto blanco marcha cuarto en La Liga y tiene a la misma distancia el segundo puesto que las plazas que ya no dan derecho a competición europea. Por no hablar del líder, el eterno rival que ahora mismo está a unos kilométricos 16 puntos de ventaja.

Y bien sabe Florentino Pérez que el Madrid debe vivir al día en lo que a triunfos se refiere, por lo que tras dimitir de la competición doméstica hay que centrar esfuerzos en la Champions. Dos problemas en el horizonte. El primero, que el torneo fetiche de los merengues no vuelve hasta febrero, y el otro que el bombo ha querido emparejarlos con el PSG, lo que tampoco asegura seguir avanzando más allá de los octavos… algo que seguro sería considerado un fracaso pese a ser el incontestable campeón de las dos últimas ediciones.

Esto pone al presidente blanco en una tesitura contra la que llevaba tiempo conteniéndose: solucionar los problemas con un fichaje de relumbrón. Después de varios años moviéndose con criterio y mucho acierto en el mercado, la mala marcha del equipo puede que obligue a Florentino a apretar el botón rojo y se convierta en uno de los animadores del mes de enero, después de un verano sorprendentemente discreto.

El primer nombre sobre la mesa, ya desde hace unas semanas e incluso cerrado para algunos medios de comunicación, es el de Kepa Arrizabalaga. El portero del Athletic se convertiría en el primer refuerzo del Madrid y sería una puesta de futuro, aunque Zidane ya ha asegurado que con Keylor y Casilla tiene suficiente.

Pero puede que el refuerzo bajo palos se quedase corto, más teniendo en cuenta el movimiento por Coutinho al otro lado del puente aéreo. Y claro, cuando el Madrid sale al mercado no hay nombre que se resista. Harry Kane es uno de los que más se relaciona con los blancos.

El punta del Tottenham solventaría la falta de gol que sufre el Madrid y serviría de competencia para un Benzema al que últimamente no le queda más escudo que el de su entrenador. Además, los dos encuentros de Kane en la fase de grupos de la Champions dejaron claro que no le quedaría grande una plaza como el Bernabéu.

También desde la Premier se especula con la salida de Hazard hacia Chamartín. Un viejo anhelo de Florentino y también de Zidane, que ya lo recomendó cuando estaba en el Lille, aunque blindado por un Chelsea que seguramente no esté por la labor de dejar salir a su estrella. Con Aubameyang, otro clásico, volando más bajo, el último en salir a la palestra ha sido Mauro Icardi. A diferencia de los anteriores, el argentino del Inter tiene la ventaja de que podría jugar la Champions, por lo que aportaría desde ya a lo que parece será el gran objetivo blanco para esta temporada.

No se sabe todavía lo que hará Florentino, incluso si finalmente optará por el inmobilismo, pero lo que es seguro es que, tal y como está el Madrid, necesita dar un golpe de efecto. Y viendo los últimos movimientos de PSG, Manchester City o Barça, eclipsando las históricas compras de Cristiano Ronaldo y Bale, resulta complicado no imaginarse al presidente blanco deseando romper el mercado como antaño.

No Hay Más Artículos