Luciano Vietto le debe una cena a Marcelino García Toral. Después de etapas más que grises en el Atlético de Madrid y en el Sevilla, incluyendo poco más de un año sin ver puerta, el entrenador del renacido Valencia decidió apostar por el delantero argentino para reforzar el ataque che. Mientras los rumores apuntaban a la posibilidad de Sandro en el mercado de invierno, el club levantino apostó por Vietto, algo que muchos vieron como un movimiento sospechoso. El aún jovencísimo atacante sudamericano ha respondido al reto: en su primer partido como titular en el Valencia, Vietto ha firmado tres goles para cerrar la clasificación del equipo a la siguiente ronda de la Copa del Rey.

Marcelino sacó lo mejor de un imberbe Vietto en el Villarreal. El argentino recién salido de la inagotable factoría de Racing de Avellaneda hizo 20 goles y una decena de asistencias, un inicio más que prometedor, estelar para un chico en su primera experiencia fuera de casa. Le valió para ganarse un traspaso multimillonario al Atlético de Madrid, donde Simeone quiso reencontrarse con la joya que acunó en La Academia. No funcionó: Vietto empezó a pelearse con el gol y eso era lo que los colchoneros necesitaban tras las marchas de Falcao y Diego Costa. Fue cedido al Sevilla, para intentar rodarse en la máxima exigencia pero con algo menos de presión. Tampoco salió bien.

Esta temporada, a Simeone se le escuchó decir varias veces el mismo mensaje sobre Vietto: satisfecho por el juego del argentino, a pesar de no ver puerta. Desde el mes de diciembre del 2016, el punta no rompía las redes. Hasta ahora. El sorprendente movimiento al Valencia tuvo su inicio la pasada jornada de Liga, en la que Vietto fue suplente pero estuvo muy cerca de marcar al salir al campo en la segunda parte del duelo contra el Girona. Una definición en el tramo final del partido, franca ante el portero del club catalán, estampada en el cuerpo del guardameta, hizo levantar los primeros suspiros de la afición che.

Pero ante Las Palmas, Vietto no perdonó en una exhibición que tardó más de un año en llegar. Primero cazó un balón suelto en el área tras un remate de Zaza. Luego, definió con clase y calidad en una preciosa vaselina. Y poco después, borracho de confianza, se animó con un disparo desde 40 metros que pilló al meta Lizoain adelantado. La última vez que había marcado, también había hecho 3 goles y también en la Copa del Rey. “Mi objetivo es volver a retomar el nivel que mostré en el Villarreal, yo soy ese jugador”, reconoció Luciano Vietto tras su hat trick a Las Palmas. El Valencia ha lanzado la carrera de Rodrigo, rehabilitado a un Zaza siempre bajo sospecha por su carácter, descubierto a un futuro crack en Gonçalo Guedes y se queda en la recámara a Santi Mina. SI aún encima recupera al mejor Vietto, la pólvora se acumula en dosis importantes. Y Marcelino será la clave.